3 de octubre de 2013

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El Rey, aseguraba ayer al salir del hospital y hacerse la foto de rigor, que se encuentra bien. Me alegro por él, por cualquiera que esté en un hospital y por todos los que padezcan alguna enfermedad.
Artículo publicado en Hablando República el 23 de septiembre de 2013
Álvaro González, presidente de Médicos del Mundo y especialista en Medicina Interna del Hospital Universitario Central de Asturias, denuncia en esta entrevista la laminación de la universalidad del derecho a la asistencia sanitaria en España por parte del Gobierno de Mariano Rajoy Brey y su ministra Ana Mato Adrover al tiempo que desmiente, uno por uno, los argumentos del Ejecutivo para acometer un recorte que ha dejado sin tarjeta sanitaria a 873.000 personas, 2.300 cada día desde septiembre de 2013, y que ha introducido y ampliado el copago de los medicamentos, incluso los que dispensaban las farmacias de los hospitales a enfermos de cáncer y otras enfermedades graves. “El próximo paso será el cobro por la habitación y la limpieza de los hospitales”, pronostica. Este defensor de la sanidad pública y, por tanto, partidario de que el rey se hubiera operado en una clínica del Sistema Nacional de Salud, de 42 años, demuestra cómo la reforma sanitaria del Gobierno del PP por razones económicas, aunque sin memoria económica, va en una dirección manifiestamente contraria a las recomendaciones de la OMS y, según los expertos, va a suponer un retroceso de diez años en la esperanza de vida de los españoles, que ahora es la segunda más alta del mundo en las mujeres y la tercera en los hombres. La ONG que preside presentó el martes su campaña “Nadie desechado”.
A nadie le sorprende que se diga que los derechos humanos se incumplen en países como China, Corea del Norte o Siria. No causa estupor leer en prensa que gobiernos como el venezolano, el colombiano o, qué duda cabe, el cubano infringen una y otra vez las libertades de sus ciudadanos. Tampoco resulta extraño comprobar como el pueblo egipcio, el argelino o el marroquí se levantan contra sus gobiernos para reivindicar que se cumplan derechos humanos obviados durante décadas. Por el contrario, lo que sí nos resulta extraño y nos cuesta creer es escuchar que en el mundo considerado como desarrollado (en el cuál por supuesto se encuentra España) se incumplen derechos humanos esenciales para la vida de las personas. Sin embargo, en la actual España se dan multitud de atropellos contra los derechos humanos. Artículos fundamentales de nuestra Constitución que aluden directamente a derechos humanos de segunda generación (económicos, sociales y culturales) son incumplidos a diario sin que nada se haga para solucionarlo. Desgraciadamente, este fenómeno va en aumento y las autoridades públicas nada hacen para revertir la situación: más bien todo lo contrario.
Es sabido que Leibniz mantenía en su Teodicea una tesis muy si géneris: Dios ha creado el mejor mundo de todos los posibles, todas las cosas tienen su justificación, su causa suficiente y todo mal posee su razón de ser al estar ordenado a conseguir un bien superior. Tal vez se encuentre aquí la explicación de que Franco tras el atentado del presidente Carrero Blanco pronunciase aquella frase aparentemente tan enigmática: “No hay mal que por bien no venga”.
Definiendo la violencia
En los últimos meses se ha dado gran importancia a las elecciones alemanas de hoy domingo, considerándolas precursoras de un cambio de políticas en Europa pero creo que no la van a tener, pues me parece que la situación política y económica no variará mucho allí ni en Europa, sea cual sea su resultado."La información ya no tiene relevancia"
Estos últimos años se han hecho públicas informaciones de todo tipo que deberían haber dañado la estructura del Sistema hasta sus mismísimos cimientos y sin embargo la maquinaria sigue intacta, sin ni tan solo un arañazo superficial. Y esto pone de manifiesto un hecho extremadamente preocupante que está sucediendo justo ante nuestras narices y al que nadie parece prestarle atención. El hecho de que SABER LA VERDAD YA NO IMPORTA.
Parece increíble, pero los acontecimientos lo demuestran a diario. La información ya no tiene relevancia.
Nuestro cerebro se ha convertido en un drogadicto de la información rápida, en un yonqui ávido de continuos chutes de datos que ingerir, a poder ser pensados y analizados por cualquier otro cerebro, para no tener que hacer el esfuerzo de fabricarnos una compleja y contradictoria opinión propia. Porque odiamos la duda, pues nos obliga a pensar, ya no queremos hacernos preguntas, solo queremos respuestas rápidas y fáciles. Somos y queremos ser antenas receptoras y replicadoras de información, como meros espejos que rebotan imágenes externas, pero los espejos son planos y no albergan más vida en ellos que la que reflejan proviniendo del exterior.
Para emprender una transformación profunda de nuestro mundo, para iniciar una auténtica Revolución que lo cambie todo y nos lleve a una realidad mejor, deberemos descender hasta las profundidades de nuestra psique, hasta la sala de máquinas, donde están en marcha todos los mecanismos que determinan nuestras acciones y movimientos. Ahí es donde se está dirimiendo la auténtica guerra por el futuro de la humanidad. Nadie nos salvará desde un púlpito con brillantes proclamas y promesas de una sociedad más justa y equitativa, nadie nos salvará sólo contándonos la supuesta verdad, ni desvelando los más oscuros secretos de los poderes en la sombra.
Es pura lógica: No hay revolución posible sin una transformación profunda de nuestra psique a nivel individual, porque nuestra mente está programada por el Sistema. Y por lo tanto, para cambiar ese Sistema que nos aprisiona, antes debemos desinstalarlo de nuestra mente.
“No puede ser que en un planeta con los recursos agroalimentarios suficientes para alimentar al doble de la población mundial actual, haya casi una quinta parte de sus habitantes sufriendo infraalimentación”.
“La hambruna ya es una realidad en las banlieues parisinas y el pueblo español también está sufriendo la pobreza, como el resto de Europa”.
Los teóricos del neoliberalismo, “nos han hecho creer que hoy en día la austeridad es la única política posible, pero sólo se aplica a la clase trabajadora y nunca a los banqueros.
El neoliberalismo delictivo, “se cura con política”.
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“Con la comida que se tira podrían alimentarse 2.000 millones de personas”
”La mitad del cereal producido en el planeta es para satisfacer la demanda de consumo de carne. Hay un sobreconsumo de carne absolutamente insostenible”
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