20/4/2016
Llamemos al PP por su nombre. Es un partido imputado por financiación ilegal, definido como organización criminal, que tiene ex dirigentes detenidos, cazados o dimitidos por defraudar, malversar o mentir y a cargos acusados de homicidio imprudente y es un gobierno que censura, coacciona, encubre, desampara, maltrata y engaña. Son un peligro público, una amenaza social.
La reiteración aniquila el sentido, como un atracón mata el gusto. Ocurre cuando repites mucho una palabra que se vacía de su yema para quedarse sólo en cáscara. Ocurre con las noticias, que si se repiten en el tiempo, acaban por resbalarnos. Nos ocurre con el PP, que de tanto oír sus desmanes y abusos, ya ni nos impresionan. La paradoja de la acumulación es que más es menos. Más corrupción, más mentiras, más represión, más injusticias, no aumentan nuestra indignación, la anestesian. Cuando la basura te sepulta, casi ni la hueles. La hartura provoca siesta.
Pero en la siesta, estos vivillos siguen despiertos y nos la siguen clavando en funciones tanto o más que en mayoría. Sólo en estos cuatro meses desde las elecciones, ha acumulado casi tantos escándalos de corrupción como en los cuatro años anteriores. Gómez de la Serna, Arístegui, Taula, Aznar, Rato, Rita, Ignacio González, el PP de Valencia y el de Aguirre, el alcalde de Granada y su concejala de urbanismo, la mujer de Arias Cañete, el ministro Soria. No hay UDEF para tanto chorizo.










