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24 de abril de 2016

“Hay que acabar con la cultura de amiguetes”

28/2/2016
Entrevista a Ignacio Sánchez-Cuenca 
Así que tenemos un grupo de intelectuales cuya característica principal es la desfachatez. ¿Forman una generación?
No estoy seguro. Lo que les une es la impunidad de sus opiniones y la mala conciencia por el rumbo ideológico que han adoptado. Cualquier cosa que huela a progresismo muchos de ellos lo ven como parte de sus ideas pasadas y en definitiva como algo que hay que superar; por eso tienen una actitud intransigente hacia quienes no siguen la misma trayectoria que ellos. Esa evolución hacia posiciones cada vez más conservadoras, cuando no reaccionarias, se debe a una especie de epifanía que tuvieron con el terrorismo y el nacionalismo en los años noventa. Llegaron a la conclusión de que la izquierda había estado ciega y que tenía responsabilidad tanto en los asesinatos que cometía ETA como en las tensiones centrifugas del país. A partir de ahí empiezan a ajustar cuentas con lo que han sido y representado, pasando a adoptar posiciones cada vez más dogmáticas, carentes de fundamento y de respaldo empírico.
¿La desfachatez, de qué se alimenta?
Fundamentalmente de la impunidad: de la expectativa de que, digas lo que digas, no te va a pasar nada, porque tu periódico y tu editorial no te van a dejar de lado. Eres un autor del grupo, ya sea mediático o editorial, y de ahí no te mueven. La impunidad está instalada en nuestra esfera pública: existe algo que podríamos llamar cultura de “amiguetes”. Algo parecido al capitalismo de amiguetes. Hay además una cierta colusión, se protegen y se jalean entre sí. Desde hace tiempo, en nuestro país se detecta una fuerte demanda para acabar con el capitalismo de amiguetes; algo similar, creo yo, debería suceder con la cultura de amiguetes.
¿Cómo están viviendo las estrellas la transición del mercado de la información?
Yo creo que no son del todo conscientes del cambio que ha tenido lugar. No se dan cuenta de que su estilo de intervención en la esfera pública se ha quedado caduco. No pueden seguir opinando con tanta frivolidad ahora que hay tanta gente tratando de aumentar el rigor de nuestro debate político. Por supuesto, los figurones siguen teniendo gran presencia mediática y el favor del establishment... Pero eso, en esta época, me temo, es poca cosa.
¿Estamos ante el ocaso de ese tipo de opinador?
Mi impresión es que, precisamente porque en la crisis han tenido más bien poco que decir, su reputación se ha resentido. Hoy hay muchísima gente escribiendo en blogs y plataformas digitales que aporta información y opinión mucho más elaborada que la de los figurones clásicos. Poco a poco estos jóvenes tienen que ir desplazando al intelectual caduco que opina sobre todo sin demasiado rigor.
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Ignacio Sánchez-Cuenca es consejero editorial y colaborador habitual de CTXT.

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