21/10/2016 - Silvia Martínez
Pese a las reiteradas recomendaciones de la OMS, la UE sigue sin fijar límites máximos a la cantidad que se puede incorporar a alimentos y bebidas
El sector, según un informe de Corporate Europe Observatory, dedica cada año más de 21 millones a hacer lobi e influir en las instituciones europeas
Más de la mitad de la población europea tiene sobrepeso o es obesa. Una epidemia que aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares y problemas como obesidad, diabetes del tipo 2 o caries dental. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha vuelto a lanzar la voz de alarma y a reclamar un aumento del 20% en los impuestos sobre las bebidas azucaradas, pero sus llamamientos llevan años chocando contra una potente industria del azúcar que dedica decenas de millones a impedir normativas que vayan contra sus intereses.
La posición de la agencia de Naciones Unidas es tajante. El azúcar añadido no es necesario en nuestra dieta y si se consume debe hacerse con mucha moderación: 50 gramos máximo por día (un 10% de la ingesta calórica) y a ser posible 25 gramos (6 cucharaditas por día), lo que equivale a menos de una lata de 33 centílitros. Hoy por hoy, sin embargo, la batalla en Europa parece perdida. La UE no fija ningún límite a la cantidad con el que pueden fabricarse alimentos y bebidas y no parece que la situación vaya a cambiar a corto plazo.
“La industria alimentaria puede incorporar tanto azúcar como quiera. Tienen pleno control”, lamenta Pauline Constant, de la organización de consumidores europeos (BEUC). “La UE debería fijar objetivos claros para limitar el azúcar en las distintas categorías de alimentos como las bebidas azucaradas o los cereales de desayuno. Mucha gente cree, gracias al embalaje, que son sanos, pero si se mira la composición en ocasiones puede representar hasta el 45%”, alerta sobre un producto que puede ser rico en hierro pero también una bomba calórica.



