25/9/2016
La lentitud de la justicia y las relaciones entre el poder político y el judicial, principales escollos para que se depuren las responsabilidades en casos de corrupción.
Rodrigo Rato, imputado en el caso Bankia, será una de las caras conocidas que pasarán por los juzgados este otoño. / ÁLVARO MINGUITO
“En las novelas policíacas siempre se encuentra al culpable, en la vida real casi nunca ocurre”. Una frase tan sencilla cobra más significado cuando se advierte que la dijoGiulio Andreotti, senador vitalicio, figura clave en la historia de la democracia italiana y primer ministro durante el inicio del fin del sistema político que supuso el caso Manos Blancas, o de las tangentes (las mordidas). Pero esto no es una novela, ni la Italia previa a Berlusconi. La vida real transcurrirá en las próximas semanas en torno a los tribunales de Madrid. Se trata de encontrar a los culpables de varios casos de corrupción que han puesto patas arriba el régimen bipartidista.
El 4 de octubre dará comienzo la vista oral del caso Gürtel. Antes, el 23 de septiembre, comenzarán las declaraciones de las Tarjetas Black, una pieza separada del caso Bankia. Mientras, en el Congreso, se apurarán los plazos del fin de la legislatura, con la incógnita de saber si se formará Gobierno, y con esos casos de corrupción marcando la agenda política. Así ha sido con el caso Taula, el episodio que ha supuesto la salida de la exalcaldesa de Valencia, Rita Barberá, del Partido Popular, en el que llevaba 40 años.


