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13 de junio de 2016

Nosotros, los moderados

12/6/2016
Cuando nos pillan a los moderados, destrozamos los discos duros para que el juez no encuentre pruebas. A eso le llamamos colaborar con la justicia (moderadamente)


Los moderados somos quienes echábamos de sus casas a la gente que no podía pagar una hipoteca, quienes les condenábamos a seguir endeudados pese a que el banco se quedara su casa. Somos quienes rechazamos que si te echan de tu casa al menos se den por canceladas las deudas con el banco y puedas empezar de cero.Los moderados hemos recurrido al Tribunal Constitucional cada ley autonómica que ha defendido a los desahuciados.
Los moderados nos reunimos en un verano porque un poder extranjero nos había mandado una orden. En dos semanas apañamos con otras fuerzas moderadas un cambio de la Constitución de vuestro país para que el Estado pagara antes la deuda a los bancos alemanes y franceses que vuestros hospitales, institutos y vuestras pensiones. Los moderados le dijimos a Bruselas que íbamos a hacer una reforma laboral “extremadamente agresiva” y esta vez no mentimos.
Los moderados tenemos a todos nuestros tesoreros en el foco por financiación ilegal. Nuestro mecanismo más habitual de moderación financiera era hacer obras públicas carísimas e innecesarias para el país pero que generaban tal alegría en los constructores que daban “donativos” al partido, y éste dedicaba una parte para financiar sus campañas, otra para cuentas en Suiza y otra la repartíamos en sobres para que apenas hubiera dirigentes moderados que no estuviéramos moderadamente untados.
Cuando nos pillan a los moderados, destrozamos los discos duros para que el juez no encuentre pruebas. A eso le llamamos colaborar con la justicia (moderadamente), porque entregar las pruebas y confesar sería propio de populistas financiados por dictaduras caribeñas. Los moderados cambiamos la ley para que no podamos decir que nuestro partido está imputado por destruir las pruebas de la financiación ilegal y los sobornos a nuestros dirigentes: ahora estamos sólo investigados y la fianza de 1.2 millones de euros por haber mantenido una contabilidad falsa para hacer política es muestra de nuestro moderado acatamiento del Estado de Derecho.

Asustar a los ‘ancianitos’, la nueva baza electoral de PP y PSOE

21/5/2016

Las grandes formaciones del viejo sistema bipartidista buscan el voto de los mayores, poniendo en duda la viabilidad futura de las pensiones.


A pesar de lo que dicen las encuestas publicadas, la forma de actuar de PP y PSOE en estos tiempos preelectorales podría demostrar que ni en Génova ni en Ferraz cuadran demasiado los números. Sus últimas actuaciones, sus videos virales, sus frases lapidarias para dar la batalla en las redes sociales…En fin, todo el arsenal dialéctico que han ofrecido en los últimos días desprende el inequívoco olor del pánico, como si la amenazadora sombra de un posible fracaso histórico planeara sobre los directores de campaña y jugar a la defensiva fuera la única opción posible para evitar los ataques de vértigo.

Se diría que los partidos que antaño lideraron la política española subidos al carro del sindicato de intereses creados que blindó el bipartidismo durante cuatro décadas están tan completamente paralizados por el miedo que han renunciado por completo a presentar un programa de cualquier tipo en el que pueda atisbarse un proyecto de país, un mínimo intento, incluso desesperado, de presentar algo parecido a ideas con capacidad de solucionar problemas o cualquier propuesta relacionada con la regeneración democrática. 

Los gigantes se han replegado sobre sí mismos, se dedican a salvar los muebles asegurando el voto de sus ‘hooligans’ y prefieren inventar realidades paralelas a admitir la más leve autocrítica. Aunque esta última actitud no podría llamarse nueva porque ha sido un comportamiento recurrente de las cúpulas de ambos partidos, prácticamente desde que sus militantes esperanzados pegaron el primer cartel electoral un día cualquiera del lejano siglo XX. Pero, en estos días, parece haberse acentuado más si cabe.

En las largas distancias del mundo virtual y mediático, ambos parecen tener un único enemigo. No hace falta decir quién es, por supuesto. Se trata ya saben de ese Frente Popular renacido, que dirige desde las sombras el pérfido Julio Anguita, inventor de la pinza. De esa nuevo ‘sindicato del crimen’ que han constituido dos peligrosos comunistas,Alberto Garzón y Pablo Iglesias, para devastar España, alimentar las filas del independentismo catalán con sus políticas irresponsables, subir los impuestos a las clases medias, aumentar la deuda hasta cifras insostenibles, laminar el estado del bienestar, destruir puestos de trabajo y precarizarlos provocando cierres empresariales masivos. Y, finalmente, poner en riesgo las pensiones de los pobres ‘ancianitos’.

12 de junio de 2016

Todos contra Podemos

12/6/2016

No me extraña que en TVE y en las primeras páginas de los periódicos tradicionales, los periódicos de papel (o más bien panfletos) al servicio del establishment, no hablen ni se vean imágenes claras de las elecciones de aquí. Todos sabemos que hay censura y que el gobierno en su canal nos muestra lo que quiere y le interesa, ¿pero tanta censura, tanto miedo tienen…?

Ayer, como todos sabemos, los lideres estuvieron de gira por diferentes ciudades como si de estrellas del rock se tratara. En todas se veía gente. No sabemos cuántas personas había aproximadamente en cada acto. Si sabemos que cuando interesan los datos se cuentan una a una, o si hace falta se exageran para no fallar, cuando no interesa, se ignoran las imágenes, porque en otras ocasiones y cuando los mítines han sido multitudinarios para sus intereses si se han preocupado bastante de ampliar el foco para que se viera bien que estaban llenos los actos, pero imágenes como esta de ayer en Barcelona no las vimos en ningún telediario. Ocultas, y sin que a nadie le hagan pensar que es lo que está pasando, y/o, porque los mítines de Unidos Podemos se llenan de gente, están mejor silenciadas para el gobierno y pasando desapercibidas para la mayoría. Creen que así, en la ignorancia, ocultando la realidad, la gente no molesta. Eso sí, de Venezuela estamos a la última. Sabemos hasta de qué color se tiñen el pelo los que pueden.  

Cuando vemos cómo en la prensa de nuestro país y en plena campaña electoral, se habla más de Venezuela que de las propuestas electorales de nuestros posibles presidentes; cuando vemos como se dedican en la televisión pública más minutos a hablar de Venezuela que de nuestros propios problemas, como el paro, aunque hay más, y no son pocos ni fáciles de solucionar; cuando vemos que hay una intencionalidad de desviar la atención de la realidad y de querer a toda costa destruir a un partido político elegido democráticamente, que por muchas cosas mal que hayan hecho, y que aún están por demostrar, puesto que las denuncias vertidas contra ellos han sido desestimadas en los juzgados (al menos de momento), y cuando vemos que hay una única intención por parte de todos los medios, excepto algunos, muy pocos, de que no lleven a cabo su cometido de dejarles representar a millones de personas que les han votado sin que nadie les haya puesto un cuchillo en la garganta para hacerlo; cuando vemos que todo esto que pasa es muy raro y un tanto extraño, y vemos que hay tanto interés en que estos representantes elegidos por el pueblo no puedan ejercer su cometido, uno se pregunta ¿por qué...?