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19 de julio de 2016

El día de reflexión (después de)

27/6/2016

Somos un país viejo..., con sol, pero un país envejecido. Muere más gente que nace porque no hay una política social que apoye las ayudas para estimular a las familias jóvenes a tener hijos, porque en esas familias algunos de sus miembros, cuando no todos, no tienen ni trabajo ni lo esperan en un futuro cercano. Así no se pueden tener hijos y envejecemos.

No es el único problema que tiene el país, todos los conocemos y no los voy a mencionar ahora, sin embargo, y sabiendo cosas de nuestros dirigentes políticos que en otros países serían imperdonables, aquí, cuando tenemos la oportunidad de cambiar el voto en unas elecciones para echar fuera de las instituciones estatales y provinciales a los corruptos, el partido más votado es el partido más corrupto. No se entiende, al menos yo no lo entiendo, pero así es.

Por mucho que compartamos en grupo y en las tertulias de las barras de los bares nuestra indignación con lo que pasa a nuestro alrededor, por mucho que a nivel individual no se esté de acuerdo en las políticas de regresión que durante años venimos soportando, España es un país viejo, pero además de eso, creo que no estamos a la altura con el momento actual de la historia de nuestro país, así que, a tragar con lo que nos echen... Las lamentaciones, una vez pasada la oportunidad, no valen de nada.

Cuando pasen décadas y nuestros nietos analicen la historia, y vean que la corrupción era la forma más premiada para gobernar, si piensan un poco, suponiendo que sus mentes todavía puedan hacerlo y no estén absorbidas por completo por los medios de comunicación, me gustaría saber cuál es su opinión. Yo no estaré aquí para verlo, pero me da pena la sociedad que les vamos a dejar.

Así cómo la gente de mi generación, si tenemos la obligación de valorar lo positivo que nos dejaron nuestros antepasados, puesto que les costó sudor y lágrimas, incluso muertes, yo nací en una sociedad que ya no tenía esos problemas y la vida me fue más cómoda. Sabiendo de las dificultades que pasaron, siempre he valorado lo que hicieron y creo que todavía estamos en deuda con ellos. Parece, a la vista de los resultados, que todavía no somos conscientes del daño que los dirigentes corruptos hacen a la sociedad. A toda la sociedad.

Esa España vieja, madura pero vieja, la puedo entender. Puedo entender a las personas mayores creyendo que otra forma de gobierno les va a dejar sin nada porque lo han oído por ahí. Puedo entender, el miedo que los políticos infunden a la sociedad buscando sus intereses particulares y un voto. Puedo entender qué el miedo en esa gente mayor cale y a base de repetirlo se lo lleguen a creer. Lo que no puedo entender, es a una parte de la sociedad más joven, culta y preparada, creerse de la misma forma que se lo cree esa España vieja, que no hay otra forma posible de hacer política y de gobernar.

Cada cual es muy libre de pensar y opinar lo que crea oportuno. Las ideas son muy particulares y me merecen todas un respeto, siempre y cuando estén dentro de una lógica y no se caiga en el insulto y el respeto a los demás. Como individuos tenemos derecho a hacerlo y a dar nuestra opinión. De lo que ya no estoy tan seguro, es si de la misma forma que tenemos el derecho a opinar, no tenemos, o deberíamos de tener, la obligación y el compromiso como ciudadanos de un mismo país, a pensar en el bien común de la sociedad que nos rodea y nos hace inseparables.

España está vieja, y quizás dormida también. La siesta, nuestra siesta, sienta muy bien para hacerla un rato, pero no para quedarse dormidos sin ser conscientes de lo que pasa a diario a nuestro alrededor. Es hora de despertar del letargo.

Luis Escamilla


http://lewiscarrol.blogspot.com.es/2016/07/el-dia-de-reflexion-despues-de.html

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