24/8/ 2015
Eusebio Pabola Aguirre falleció a los 72 años cuando apenas nacía el mes de febrero. En su esquela aparecida en la prensa se puede leer “víctima del amianto”. La muerte blanca sigue esparciendo su sello entre trabajadores, familiares, o habitantes cercanos a las fábricas en las que se utilizaba o se producía este aislante, cuya prohibición en España se produjo hace ya 13 años.
En España ha habido varias sentencias favorables a las víctimas, pero no ha tenido lugar un gran proceso aglutinador como en otros países.
Algunos estudios estiman que en España seguirá habiendo muertes por amianto hasta 2040, aunque el material fue prohibido en 2002.
Eusebio Pabola Aguirre falleció a los 72 años cuando apenas nacía el mes de febrero. En su esquela aparecida en la prensa se puede leer “víctima del amianto”. La muerte blanca sigue esparciendo su sello entre trabajadores, familiares, o habitantes cercanos a las fábricas en las que se utilizaba o se producía este aislante, cuya prohibición en España se produjo hace ya 13 años.
Amianto, asbesto, uralita... Polvo blanco que inundó el mundo en el siglo XX y que no fue prohibido hasta finales casi principios del siguiente en los países occidentales. Su huella queda de recuerdo en muchas construcciones antiguas, con jardineras o tejados fabricados con este aislante y cuyo polvo puede causar enfermedades como el mesotelioma, un tipo de cáncer raro ligado casi exclusivamente a la exposición al asbesto.
“Vamos a fallecido por semana”, se lamenta a ZoomNews Patxi Kortazar, de la asociación ASVIAMIE de afectados por el amianto en el País Vasco, en la que era compañero de Pabola. Kortázar, 61, trabajaba en una fundición y por su contacto con el amianto se vio afectado por esta enfermedad a los 49.
Kortazar dice que su vida hoy en día se reduce a “doce horas cargando la pila, para poder vivir el resto”, debido al cansancio que le produce esta enfermedad. Este afectado por el amianto no lo ha tenido fácil. En 2003 se hizo unas pruebas en la que le detectaron el problema, sin embargo, explica que su mutua escondió el informe hasta que empeoró en 2006. Kortazar se ha enfrentado durante muchos años a un proceso judicial para que se le reconociese su enfermedad profesional. “Tú tienes que demostrar donde has cogido la enfermedad”, explica Kortazar, que denuncia que muy pocos casos consiguen reconocimiento.

