8/8/2014
Guru Huky
Gibraltar, Monaco, Liechtenstein, Guernsey, Jersey, la Isla de Man, San Marino, Islas Caimán, Islas Vírgenes Británicas Turks, Antigua y Barbuda, Principado de Andorra, Islas Marianas, Mauricio, Macao, República de Panamá, Islas Cook, Chipre, República de Nauru, y un largo etc.
La lista de paraísos fiscales es larga y no hay partido político en España que no incluya en su programa o a sus representantes se les llene la boca con la intención firme de acabar con los paraísos fiscales. Hasta día de hoy, a pesar de la aparente voluntad política los paraísos fiscales están aún muy lejos de dejar de existir. El objetivo de acabar con los paraísos fiscales es muy loable pero prácticamente un imposible entre otras cosas porque requiere de coordinación internacional y en segundo porque se trata de países soberanos muchos de los cuales tienen en su principal fuerte de riqueza ser precisamente paraísos fiscales.
Así que persiguiendo el loable objetivo de acabar con los paraísos fiscales van pasando los años y todo sigue igual.
Si se quiere combatir la evasión fiscal hay que empezar a hacerlo asumiendo la realidad. No podremos acabar con los paraísos fiscales pero ya que existen los paraísos fiscales y no podemos acabar con ellos sí podríamos utilizarlos perfectamente como trampa para cazar evasores de forma que sembremos el pánico entre ellos.
Preguntémonos… ¿Cuándo el Estado ha podido cazar con éxito fortunas ocultas en el extranjero?
¿Con la colaboración de las autoridades de los países considerados fiscalmente opacos? No.
¿Con la colaboración de la banca? No.
Se han logrado importantes triunfos con la colaboración de los que podríamos denominar “chivatos”. Empleados de los bancos que ayudan a evadir capitales que han filtrado, por el motivo que sea, listados completos de evasores a las autoridades.
Basta recordar el famoso caso de Brad Birkenfeld ex empleado de UBS que explicó a las autoridades de los EEUU el esquema por el cual su banco había “ocultado” 20 mil millones de dólares de clientes norteamericanos o la lista de evasores facilitada por Hervé Falciani. O por no ir muy lejos los ex empleados de AndBank que parece que son los que han facilitado el acceso a las cuentas de los Pujol en Andorra.
Detectada la gran debilidad en el sistema… es decir los “chivatos”, tendríamos que preguntarnos por qué no se decide potenciar esta debilidad. Convertirse en chivato suele ser una pesadilla. Se pierde el empleo y generalmente un buen sueldo, se cierran las puertas a poder trabajar en otra entidad financiera y en muchos casos son perseguidos penalmente por desvelar información privada.
La forma eficiente para poder combatir los paraísos fiscales no es buscando su desaparición, objetivo por el cual podemos ir esperando sentados, sino potenciar y proteger la figura del chivato.
Si como país hemos optado por dar la residencia a cualquier ruso que se compra una vivienda, podríamos perfectamente empezar también por ofrecer la residencia, incluso la nacionalidad, protección legal y jurídica e incluso una recompensa del 10% del dinero recuperado por Hacienda a todos aquellos empleados de banca que faciliten a Hacienda la detección de fortunas españolas escondidas en paraísos fiscales.
Para ellos sólo tendríamos que aprobar una ley para dar cobijo y recompensa a los chivatos y una unidad especializada en darles acogida.
Más sencillo imposible. No borraremos con ello los paraísos fiscales del mapa, pero el grado de pánico creado entre bancos y grandes fortunas con dinero oculto podría ser tal que hasta podría resultar incluso más devastador para el negocio de defraudar dinero que la propia desaparición de todos los paraísos fiscales. No hay mejor forma para vencer a un enemigo que quebrarle la confianza.

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