28/4/2013
Gracias a Joaquín Tamames me entero del “caso Minder.” Aquí en España creo que casi nadie ha oído hablar acerca de este caso. Muchos se habrán enterado al leer el artículo “El problema actualmente es la codicia”, de Joaquín Tamames, publicado en la Fundación Civil el 23 de abril pasado. Por su enorme interés, quiero comentar hoy este caso.
Muchas facturas que Swisair tenía que pagar, se quedaron en el cajón por falta de dinero. Entre ellas, una factura de 406.158 € a favor de Trybol AG, la Empresa de Minder. Como ha recordado éste a menudo después : “ Corti ya había cobrado cinco años de su sueldo por adelantado, pero Trybol nunca recuperó su dinero, y hoy Swissair ya ni existe.”
El otro acontecimiento que movió a Minder para iniciar su campaña, fue la crisis que sufrió en 2008 el Banco más importante de Suiza, UBS, que estuvo al borde de la quiebra y sólo se salvó gracias a las ayudas públicas. Sin embargo, los directivos de UBS no se marcharon con las manos vacías. Cobraron millones en concepto de indemnización…
El empresario Minder, indignado con estos hechos, reunió en pocos meses las firmas suficientes – 100.000 – para promover una iniciativa legislativa popular, que pretende que sean los accionistas los que tengan el poder de decisión sobre las remuneraciones de los directivos de las 260 Empresas que cotizan en la Bolsa suiza. El texto de esta iniciativa legislativa popular propone añadir un número 3 al artículo 95 de la Constitución federal de Suiza de 18 de abril de 1999, en los términos siguientes :
Para la debida protección de la Economía nacional, de la propiedad privada y de los accionistas, así como para favorecer una Dirección de Empresas que sea sostenible, la Ley que regula las Sociedades que cotizan en Bolsa deberá responder a los siguientes principios :
a) La Junta general de accionistas votará cada año las remuneraciones destinadas al Consejo de Administración y a la Dirección de la Empresa. Asimismo, cada año renovará, o confirmará, a los miembros del Consejo de Administración. Los accionistas podrán emitir su voto de forma electrónica. Se prohíbe la delegación del voto.
b) Se prohíben las indemnizaciones para los casos de cese en un puesto directivo. También se prohíben las remuneraciones anticipadas, y las primas por compras o ventas empresariales. Se prohíbe contratar como asesores a quienes han cesado como directivos.
c) Los Estatutos de cada Sociedad Anónima regularán las remuneraciones totales de sus directivos.
Esta iniciativa legislativa popular ha sido votada en referéndum el pasado 3 de marzo – ¡cifra mágica la del 3-3-13! -, con un 67,9% de votos a favor, lo cual supone el tercer porcentaje afirmativo más alto en la historia de los referéndums en Suiza. Se prevé que entre en vigor el 1º de enero de 2014.
Con esta votación, se puede decir que el pueblo suizo le ha mostrado la cartulina roja a su Parlamento. Ha tenido que ser un ciudadano corriente el autor de este movimiento : un empresario al que los lectores de la revista suiza “Management” votaron para el título de “Empresario del año 2011” en el cuarto lugar, lo cual no está mal teniendo en cuenta que su Empresa no cotiza en Bolsa.
Este nuevo Quijote opina en su web – www.minder.sh ; y www.abzockerinitiatiiveja.ch – acerca de otra iniciativa legislativa parecida, denominada “Iniciativa 1:12 para sueldos justos”, la cual pretende fijar el sueldo máximo que se pueda percibir en una Empresa, como mucho en doce veces el sueldo más bajo. Minder opina que no es cuestión de cuantificar exactamente la cuantía máxima de los sueldos, pero que sí sería muy conveniente que en los Estatutos de las S.A. se definiera claramente en qué proporción estará el sueldo máximo respecto al más bajo.
Minder, comentando esta Iniciativa 1:12, dice que hemos llegado a situaciones absolutamente escandalosas, como el de la Empresa Novartis, en la cual el sueldo más alto era ¡916 veces! superior al sueldo más bajo. Yo puedo contaros un caso más cercano, el de un compañero de pupitre en la carrera, hoy Presidente de una Compañía del IBEX-35, que gana ochenta veces más que yo, y eso que mi sueldo no es bajo. Esto no parece tener demasiado sentido.
Después de conocer este caso, a más de uno le entrará envidia de los suizos. ¡Su Parlamento hace caso a la voz del pueblo, expresada en referéndum nacional! Aquí en España nos encantaría que la voz de la sociedad civil fuese escuchada en nuestras Cortes. ¿Qué pasaría si la sociedad civil consigue reunir por ejemplo cinco millones de firmas pidiendo un referéndum acerca de si los españoles desean la inmediata apertura de un proceso constituyente? Seguro que el Parlamento no podría entonces ignorar la temperatura de la calle, so pena de recibir una tarjeta roja de ésta, como ha ocurrido otras veces en nuestra Historia.
Argentarius
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