Javier Muñoz 3 de enero del 2013
Todos hemos conocido a personas que parecen tener el don natural para afrontar la vida con positivismo, hasta en las peores circunstancias. De hecho, estudios recientes indican que nuestra capacidad de ser felices es altamente hereditaria. Sin embargo, por otra parte, el Dr. Daniel Gilbert, investigador de Psicología Positiva de la Universidad de Harvard, define la “Felicidad Sintética” como la capacidad que todos tenemos de generar la emoción de la felicidad intencionalmente, y que ésta, comparada con la felicidad natural y espóntanea tiene las mismas características a nivel fisiológico y neurológico.
Por lo que podemos concluir, que aunque nuestra capacidad de ser felices es en gran parte hereditaria, si aprendemos cuales son los hábitos de la felicidad, podemos generar de forma intencional los mismos beneficios que conseguiríamos siendo felices de forma natural y espontánea.
Ahora vamos a investigar hasta que punto podemos crear el hábito de la felicidad cada día. Un reciente artículo en Scientific American, habla de una investigación llevada a cabo por Shelley Gable y Jonathan Haidt, que sugiere que normalmente tenemos tres veces más experiencias positivas que negativas en el día a día. Curiosamente, la investigadora Barbara Fredrickson, ha descubierto que al experimentar tres veces más emociones positivas que negativas conseguimos una masa crítica emocional que nos permite enfrentar la adversidad de forma constructiva y mantener ese estado logrando así nuestros objetivos. De hecho, la Dra. Fredrickson elaboró un cuestionario sencillo y rápido que recomiendo para determinar tu “Positivity Ratio” Si tienes un ratio de 3 ó más estás en el grupo de personas que enfrentan la vida con positivismo natural.
Ahora, según Shelley Gable y Jonathan Haidt, todos experimentamos generalmente tres veces más experiencias positivas que negativas, por lo que todos tendríamos que tener un Positivity Ratio de 3 o más. ¿Cuál es el problema entonces? Los investigadores han identificado que hay dos tendencias principales que impiden que nos beneficiemos de todas nuestras experiencias positivas. (1) El sesgo hacia el negativismo (2) la La adaptación hedónica. El sesgo hacia el negativismo es la tendencia innata de atender a todo aquello que es negativo. Se sugiere que, en parte, esta tendencia innata tiene orígenes primitivos, ya que hace miles de años el ser humano debía enfocar su atención en los peligros que podían acecharle para así defender su supervivencia. Es por esta tendencia que los telediarios son más exitosos dando malas noticias, ya que de forma natural queremos conocer los sucesos que podrían afectarnos.
Sin embargo, la tendencia hoy en día se ha invertido, a nivel personal y en general nuestra sociedad tiene más oportunidades de prosperar si enfocamos y compartimos lo positivo en nuestras vidas. Por alguna razón, en ciertas sociedades no está bien visto hablar de nuestras experiencias positivas, podría parecer que estamos presumiendo de lo bien que nos va. Parece ser preferible utilizar nuestras penas como una forma de conectar y compartir con otras personas. Curiosamente, esto lo hacemos con el fin de desahogarnos y sentirnos mejor! Sin duda, el compartir con otras personas es uno de los factores determinantes que influyen decisivamente en nuestro bienestar, pero lo sería aún más si lo que compartimos es constructivo. Por otro lado, la adaptación hedónica, es la capacidad que tenemos de regresar a un nivel relativamente estable de felicidad a pesar de haber pasado por grandes eventos positivos o negativos. Por lo que dejamos de apreciar todo lo positivo que generalmente experimentamos, pero también tenemos la tendencia a asumir y aceptar las calamidades que sufrimos.
Por lo que podemos concluir, que generalmente todos tenemos 3 veces más experiencias positivas que negativas, la clave está en ser conscientes de ello y tener el hábito de integrarlas y agradecerlas en nuestro dialogo interno.
¿Entonces, cómo podemos fortalecer el Hábito de la Felicidad?
Hay una clave adicional que debemos apuntar, se ha descubierto que para mantener la felicidad a largo plazo es más efectivo tener pequeñas y frecuentes experiencias positivas durante el día que grandes eventos transformadores. Con pequeñas experiencias me refiero al abrazo de un hijo cuando llegas del trabajo, a apreciar los colores y la belleza de la flores en primavera, a saborear los canelones de tu abuela, sentir la alegría de conseguir una venta, o el reconocimiento de tus clientes. Si creas el hábito consciente de no solo integrar y agradecer estas experiencias en tu dialogo interno, sino también compartirlas con las personas más cercanas conseguirás sacar su máximo beneficio y como son pequeñas viviencias y no grandes logros o acontecimientos, no sentiras ningún rechazo o resistencia, si es que eso te preocupa.
Vía:http://www.revistanamaste.com/el-habito-de-la-felicidad/
No hay comentarios:
Publicar un comentario