29/1//2013
Todo esto nos extraña,
pero sólo hasta cierto punto porque somos españoles y somos diferentes. Claro
que sí, que coño, quien no lo entienda que se vaya a vivir a otro país. Aquí,
no nos inmutamos al saber que en el juzgado de Nules han sido varios los jueces
que han tenido que abandonar por investigar a Carlos Fabra, y cómo a él,
algunos casos más, que ya por número dan una buena muestra de lo que está
pasando en nuestra sociedad.
Con la misma fuerza que arranco el caso Bárcenas hace
ya unos días en la prensa, ha dejado prácticamente de existir. ¿Por qué? Pues
porque como bien seguimos viendo a diario, no paran de salir más casos de
corrupción. Esto no se detiene hasta que no vaya alguien importante a la cárcel
y cunda el ejemplo entre los demás. Algunos de nuestros representantes están
ávidos de una avaricia que no tiene fin.
Qué no habrá detrás de todo esto para silenciarse como
se está haciendo. Creo, que con la información que hay, sería más que
suficiente por parte de la fiscalía o de quien corresponda, como para pedir
prevención sobre dicho sujeto por una posible fuga.
Si se pide prisión para Emilia Soria
después de pasados cinco años, una persona sin recursos, que por comprar
alimentos y pañales para sus hijas con una tarjeta de crédito encontrada en la
calle, y después de haber pagado la multa y trabajado para la comunidad, y no
se tiene el mismo valor de pedir la cárcel para estos presuntos con
datos sobre la mesa más peligrosos, esto no se entiende, se mire por donde se
mire.
¿Quién tapa todo este escándalo y cuantos implicados
puede haber?
No sé si lo sabremos algún día. Al paso que va la
justicia y de la forma que la vemos actuar a diario, lo más probable es que el
caso prescriba y nos quedemos sin saberlo todo, como muchos otros casos tapados
y por mucho que nos duela y nos indigne.
Seguido de este thriller inquietante, aparece Amy
Martin y el caradura de quien le pagaba en la fundación Ideas.
Lo de este hombre es otra desvergüenza más de lo que
son capaces de hacer algunos políticos aprovechándose de su posición, pero, lo
que también es verdad, es que ha llegado en el momento oportuno para dejar de
hablar del Barcenasgate que es mucho más importante. Suele ocurrir, ya estamos
acostumbrados a verlo en más ocasiones.
Me parece que comparar 50.000, o aunque fuesen 80.000
euros, que no dejan de ser por eso menos importantes y también debe ser
castigado con su correspondiente sanción, es un agravio a la inteligencia, sin
embargo, para los amigos de los supuestos, es más que suficiente para volver a
reprocharse el uno al otro lo que vienen haciendo desde décadas. Y tú más.
Si todo esto no desviaba la atención lo
suficiente, y viendo en la prensa,
como resulta sorprendente que hayan cuestiones muy importantes y que los
principales medios y periodistas con renombre no hayan analizado con un mínimo
de profundidad para esclarecer lo antes posible este escandaloso caso, imputan
a Carlos García Revenga, nada menos que el asesor o secretario de las infantas
por el caso Urdangarin, y, como tenemos caso nuevo, seguimos dejando en el
olvido el Barcenasgate de momento, ganando tiempo para limpiar la basura que se
pueda hasta que salga la próxima entrega.
No entiendo cómo, después de que un juez se entere por
la prensa de toda la información que ni el mismo conoce, no llama a quien
corresponda y se la haga entregar para seguir investigando. Seguramente, el
derecho profesional del periodista lo ampare y no lo pueda hacer, pero alguna
manera debería de haber para poder disponer de cierta información que impliquen
delitos tan graves como puedan ser, el tráfico de drogas, terrorismo de estado,
fraude fiscal o asesinatos. Quizás haya más, no lo sé. Lo que sé, porque
cualquier persona sin saber de leyes lo está pidiendo a gritos, es que algo en
la justicia no funciona como debiera hacerlo.
Estamos viviendo momentos políticamente pésimos, con
unos recortes sociales en todo que nunca habríamos imaginado que pudiesen
llegar después de estar instaurados en nuestra sociedad como algo normal y tras
haber luchado mucho por ellos. Ante tantas dudas e injusticias políticas, o
la democracia acaba con la corrupción de una vez, o la corrupción acaba con la
democracia antes de que nos demos cuenta.
El Gobierno tira balones fuera y dice que lo de
Bárcenas es cuestión del partido, no del Gobierno. Entiendo qué, el partido y
el gobierno sean cosas diferentes (cuando interesa a sus componentes), pero
siendo los mismos militantes y con las mismas ideas, ¿cómo se pueden excusar en
estas triquiñuelas y hablar todos de Bárcenas como si no le conocieran de nada?
Lo más curioso, aunque yo diría indignante, es que se
quedan tan anchos todos al decirlo y pensaran que igual la gente se lo cree,
como si no se conocieran de verdad.
Cuando Cospedal llego a formar parte de la cúpula del
PP, lo primero que hizo con el permiso de Rajoy, fue quitarse de encima a
Bárcenas porque algo le olía a podrido. Eso sería porque algo sabía, y no sólo
ella, y, ¿si lo sabían, porque no lo denunciaron en su momento? Ya es
suficiente delito que entre políticos no denuncien la corrupción, pero no lo
hacen y lo vemos tan normal. Estamos anestesiados después de tantos casos como
llevamos encima.
Menudo marrón para el partido en general. Partido como
dicen unos, y Gobierno como dicen otros, aunque todos formen parten de lo
mismo, pero también es un marrón para la oposición. Porque, si realmente la
oposición estuviera limpia de casos de corrupción, en estos momentos y con
motivos más que suficientes, podría pedir y exigir más explicaciones e incluso
dimisiones, pero como aquí está todo el mundo con imputados en sus filas, no
les queda más remedio que ajo y agua. Es lo que llevan haciendo desde el primer
caso de corrupción en España, hoy por ti y mañana por mí.
Sale Aznar diciendo que pondrá una querella contra el
periódico El País por mencionarlo como presunto promotor del escándalo de los
sobres en tiempos inmemorables al decir que los pagos en sobres los ideo él,
sin embargo, el PP como partido, no demanda al periódico El Mundo que es quien
difunde toda la información. ¿Por qué? ¿Porque es cierto lo que publica y les
toca tragarse lo que leen, o porque como se puede suponer, si se remueve la
mierda va a oler demasiado y se van a ver cosas que ni nos imaginábamos?
Rajoy dice que no le temblara la mano si tiene
conocimiento de irregularidades.
Yo creo que tenía conocimiento de lo que pasaba y
ahora mismo le tiemblan hasta las campanillas de los huevos por lo que pueda
pasar. Sabe que es una marioneta en manos de Barcenas, porque desde el 2003
como secretario general del partido y hasta llegar a presidente, el tesorero ha
sido siempre el mismo Bárcenas. Sabe tanto, que Rajoy debe de estar muy
asustado.
¿En todos estos años no se entero de nada? De ser así,
entonces tenemos un presidente un poco tonto, como he leído apuntar a alguien
en algún medio.
Él no lo niega, pero no pone la mano en el fuego por
todos. Salva a, Acebes, Arenas y a Cospedal como los últimos secretarios
generales.
Se limita a decir cuando le preguntan si hubo pagos de
sobresueldos en el PP: ¡Si, hombre! Explicaciones que convenzan aunque sólo
fuera a sus votantes cero.
Soraya, solo pone la mano en el fuego por ella.
Cospedal dice: que cada palo aguante su vela, y a los demás preguntados, todos
tienen la misma consigna en la boca: "no me consta".
Lección bien aprendida. Esta ha sido la contraseña pactada entre los mandos
para decir si alguien ha intentado entrar en el sistema del PP durante
estos últimos días y preguntar por algo que arrojara un poco de
luz sobre este asunto tan espinoso para el partido.
La corrupción ha sido una lacra en nuestro país desde
el primer caso descubierto y nadie desde entonces ha tenido intención de
perseguirla y acabar con ella en los dos partidos políticos mayoritarios. Nadie
se ha atrevido a denunciar a compañeros de partido ni de otros y se ha
permitido con tal de no hacerse daño entre representantes falsos. De haber sido
legales, no habríamos llegado al punto en el que nos encontramos
ahora.
La movida de los 80, pero no la de la música.
En los años 80 empezó la corrupción con
el caso Filesa y el partido socialista. El caso Naseiro para el partido popular
y así no ser menos. Que coincidencia que fuese otro tesorero este último,
parece que el dinero es muy goloso para algunos.
En estos años de la movida, había empezado la carrera
y aquí nadie quería ser menos corrupto que el otro. Luego para que digan de
los jóvenes. La movida también había empezado para ellos,
pero se ha demostrado con el paso de los años, que la movida
no corrompió a todos por igual.
Es verdad que ésta movida, la musical, se llevo a más
de uno caralante por el exceso de drogas, pero si la corrupción
hubiese sido una droga como el tabaco, el alcohol,
la cocaína, el hachís, o cualquier otra sustancia de
diseño, estaríamos hablando de muchos muertos, muchos.
Desde esos momentos y hasta hoy, la corrupción se ha
colado en nuestras vidas y forma parte de ella como algo qué, al ser tantos los
casos de implicados y presuntos sin juzgar, lo hemos llegado a admitir como
normal, y no lo es.
Lo más curioso de todo, que quien destapo quizás, uno
de los mayores escándalos y tramas corruptas entre partidos políticos y que
todavía hoy sigue en proceso, coleando y saliendo a la luz nuevos datos, el
juez Garzón, ya había imputado a Bárcenas en la Gurtel y es presunto
ahora mismo por este caso que podría estar relacionado, ese juez, que aunque
según las leyes, es verdad que no actuó según las formas, que a veces se
cumplen y a veces no, está apartado de su trabajo y fuera de circulación porque
en ese momento se estaba metiendo demasiado adentro de las cúpulas de
corrupción en España y esto empezó a molestar a muchos poderosos.
Tiene guasa la cosa. Los corruptos en la calle
sin condena alguna, y los defensores de la justicia, imputados y apartados de
su cargo porque al poder político que es quien nos representa no le interesa
investigar. De locos de atar.
Todo esto nos extraña,
pero sólo hasta cierto punto porque somos españoles y somos diferentes. Claro
que sí, que coño, quien no lo entienda que se vaya a vivir a otro país. Aquí,
no nos inmutamos al saber que en el juzgado de Nules han sido varios los jueces
que han tenido que abandonar por investigar a Carlos Fabra, y cómo a él,
algunos casos más, que ya por número dan una buena muestra de lo que está
pasando en nuestra sociedad.
¿De qué nos vamos a extrañar ahora cuando llevamos
años siendo campeones del fraude permitido por quienes pisan los gobiernos
cambiantes y no vemos entrar a nadie al talego? Esto es España, que diría
Torrente. Impunidad para algunos y una dureza desmedida para otros.
Al final, entre investigaciones que no se llevan a
cabo porque no interesan sacarlas a la luz, casos de corrupción que prescriben
por dejar pasar el tiempo y por falta de rigor, jueces que no se les deja hacer
bien su trabajo y están al servicio del partido de turno, personajes públicos que
en lugar de dar ejemplo lo único que dan es asco, indultos que algunos no se
entienden por sospechosos, se pide prisión en algunos casos por manifestarse en
la calle por defender los derechos sociales, la constitución española, que
además de necesitar una revisión a fondo nuestros políticos se la pasan por el
forro, la monarquía en horas bajas, y así, tantas y tantas cosas
inexplicables para la mayoría de los ciudadanos honestos que depositan su voto
en alguien que piensan de buena fe que van a dar todo por ellos, esta sociedad,
en la que vivimos ahora mismo, y con las leyes aplicándoselas sólo a quien
interesa, está podrida por completo.
Es Sobrecogedor, da un poco de miedo ver
que un ciudadano normal está indefenso ante tanta injusticia permitida y unas
leyes que están hechas sólo para salvar a los corruptos.
No hay justicia, al menos, una justicia que de verdad
fuese lo que tiene que ser, igual para todos.
La justicia, no debería de ser una utopía como lo está
siendo ahora mismo en una sociedad democrática como se supone que es España, la
justicia es un derecho de los ciudadanos y esto sí que consta en nuestra
constitución y es de todos, no sólo de unos pocos privilegiados.
Llamémosle como queramos, tufo, peste, mierda, caca,
podrido, corrupción, o como cada uno crea que queda mejor el calificativo, pero
lo que está pasando en nuestro país huele muy mal, cada día peor, y quienes
deberían de hacer algo por solucionarlo no quieren o no se atreven.
Mientras esto no cambie y nuestros dirigentes no
muevan ni un dedo porque así sea, podemos decir que estamos en manos de
corruptos. Unos por serlo y otros por permitirlo.
Le oí decir a Cayo Lara, que hace unos años un
político le dijo: En este país, el que no paga no pilla comisiones.
No sé quien sería, pero algo de razón llevaba y va a
ser verdad.
Luis Escamilla
http://lewiscarrol.blogspot.com.es/

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