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22 de enero de 2013

Arranquemos los cardos de raíz


20 de enero de 2013 

José Carlos Díez
Mi buen amigo y mejor economista Antón Costas lleva mucho tiempo advirtiendo desde su columna de El País Negocios que las depresiones empiezan siendo una crisis económica y acaban siendo una crisis política y social. El espectáculo del Barcenasgate esta semana no por esperado ha causado una enorme preocupación a este economista observador.
Todo el espectáculo vomitivo me ha recordado a mi niñez. Mi abuelo era un humilde agricultor en Tierra de Campos. Desde la siembra hasta la primavera el campo necesita pocos cuidados. Pero mi abuelo iba todos los días del invierno que la meteorología lo permitía a cuidar sus tierras y una de sus obsesiones era arrancar los cardos. Su tesis era que consumían recursos hídricos y nutrientes a sus plantas de cebada. Recuerdo a mi abuelo con setenta años doblar el espinazo para arrancar el cardo de raíz. Siempre me decía “el cardo volverá a salir pero si no lo arrancas de raíz saldrá más rápido” No es casual que la cosecha de mi abuelo por hectárea siempre fuera más abundante que la del resto de agricultores del pueblo.
La corrupción es universal e intrínseca a la condición humana. El expresidente de Alemania Kohl estuvo involucrado en casos de corrupción, el expresidente Chirac en Francia, el expresidente Nixon en EEUU, etc. Pero los países con mayor renta por habitante son aquellos que arrancan los cardos de raíz cada vez que salen.
En las próximas semanas a este economista observador le tocará hablar con clientes y periodistas internacionales sobre la corrupción en nuestra querida España. No se puede negar le evidencia, el Presidente Rajoy y el expresidente Aznar están siendo acusados en los principales periódicos de haber recibido sobre sueldos en negro, sin pagar impuestos y provenientes de empresas que conseguían favores. Este economista observador está sobre-cogido por la noticia.
Pero me niego a aceptar la generalización de “España es corrupta”. Yo no soy corrupto y mis hijos tampoco. El país es de los ciudadanos y los políticos son unos representantes transitorios que se encargan de gestionar el país. También me niego a aceptar la generalización de que todos los políticos son corruptos y que todos son iguales. Para salir de esta crisis necesitamos que los mejores políticos nos gobiernen. Se trata de arrancar los cardos para beneficiar la cosecha, no para quemarla.
La prioridad sigue siendo acabar con la depresión. Aquí lamentablemente las elecciones alemanas lo condicionan todo y sigo pesimista ya que el cambio de la política económica en Europa ni está ni se le espera. Cuando Merkel reaccione en la próxima primavera nuestra tasa de paro ya estará próxima al 28%.

La cosecha no será buena en 2013. Pero como mi abuelo, los españoles debemos doblar el espinazo y arrancar los cardos de raíz. Para esto no necesitamos ayuda europea ni un rescate. Es muy sencillo, la justicia debe actuar y demostrar que todos somos iguales ante la ley y el que la hace la paga. Pero claro, el Presidente del Gobierno es el máximo responsable de la administración de justicia y está salpicado directamente afectado por el caso de corrupción. Su partido tiene mayoría absoluta en el Parlamento y también está afectado. Por lo tanto, la condición humana les puede llevar a no querer cortar los cardos de raíz. La fiscalía controlada por el Gobierno debe actuar con todo el peso de la ley. Y los jueces deben demostrar su independencia. Pero dentro de los jueces su máximo responsable también ha tenido que dimitir por golfo. Por lo tanto, el resto del Consejo y la comunidad de jueces deben demostrar en este caso su independencia.
Este economista observador no es partidario de revoluciones. Los sistemas y las instituciones deben regenerarse pero nos ha costado casi 40 años instaurar una democracia y hay que cuidar el terreno sobre el que cultivamos. Recuerda que en septiembre habrá que volver a sembrar para la cosecha de 2014. Por fortuna tenemos libertad de prensa y los dos grandes periódicos están teniendo tolerancia cero con la corrupción. Los ciudadanos también debemos tenerla, sin piedad.
En el verano de 1998 este economista estaba en EEUU ampliando su tesis doctoral. En ese momento el Congreso decidía se destituía al Presidente Clinton por mentir en el caso Lewinsky. La tasa de paro era del 5% y aquella crisis institucional podía poner en riesgo el crecimiento económico. Recuerdo una charla con uno de mis vecinos, un bostoniano ya jubilado votante demócrata. Le pregunté si tenía miedo a las consecuencias. Me dijo “el Presidente nos mintió, se cambia por el vicepresidente y no pasa nada”
Rajoy tiene que aclarar este tema y no vale hacer la avestruz como ha hecho desde que empezó el caso Gurtel. La prioridad es parar la sangría de destrucción de empleo y un país con 6 millones de parados no se puede permitir el lujo de tener al Presidente del Gobierno cuestionado cada día en los medios nacionales e internacionales. Ayer sábado el New York Times que leen todos los grandes inversores de Wall Street hacía una descripción de todos los casos de corrupción que salpican nuestra querida España: Urdangarín el ático de Ignacio Gonzalez, Barcenasgate, etc.
Para arrancar los cardos de raíz hay que atacar también a las empresas que corrompen y consiguen fortunas que luego se llevan a Suiza y les hacemos amnistías. España necesita empresarios innovadores para crear empleo y salir de la crisis pero toda esa élite extractiva que se ha acomodado cerca del poder también hay que arrancarla de raíz.
Este economista observador le perdió el miedo a estos procesos de limpieza y regeneración del sistema en el verano de 1998 en EEUU. O la democracia acaba con la corrupción o la corrupción acaba con la democracia. El país es tuyo mí querido lector observador y es nuestra responsabilidad arrancar los cardos de raíz. Y recuerda a Roosevelt en una depresión “sólo hay que tener miedo al propio miedo” Y como nos enseña el proverbio chino y mi abuelo todo gran camino empieza por un paso y por arrancar un cardo.
Mi abuelo nació pobre a principios del siglo XX. Con 10 años iba a las tierras a trabajar pero no lo conseguía y saltaba por encima de las tierras descalzo para hacer gracia y llevar algo de dinero a casa. Se mató a trabajar para que sus hijos estudiaran y para conseguir que sus nietos consiguiéramos lo que hemos logrado. Somos un gran país y debemos sentirnos orgullosos. Mi abuelo y toda su generación se merecen que nosotros nos rompamos el espinazo si es necesario para dejar un país mejor a nuestros hijos y a nuestros nietos. Ánimo, podemos.
Vía:http://blogs.cincodias.com/el_economista_observador/2013/01/arranquemos-los-cardos-de-raiz.html

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