11 noviembre 2012
En el inestable equilibrio de un sistema
mixto público-privado que se basa en el engañoso supuesto de “colaboración”
entre ambos, se esconde de hecho un proceso de colonización del sistema privado
que parasita el sistema público y consigue que se privaticen los servicios más
rentables. Con ello convierte la satisfacción de necesidades básicas -y el
ejercicio de derechos universales- en maximización de beneficios para unos
pocos bolsillos. Los sistemas privados en los países con altos niveles de PIB,
no sólo ponen de manifiesto el fraude social, sino que consiguen los más pobres
resultados en términos de esperanza de vida, bebés muertos al nacer y mujeres
que fallecen durante el parto: todas las alertas están encendidas por lo que
significa el proceso de privatización para el bienestar, la salud y la vida.
Los múltiples estudios realizados sobre la privatización del sistema público
británico iniciado en tiempos de Margaret Thatcher así lo demuestran: el
último, el publicado hace pocas semanas por la Fundación 1º de Mayo.
La mercantilización de la atención
sanitaria y su progresivo control por el sector privado y el complejo
industrial biomédico-farmacéutico están en el origen de los problemas que
actualmente se agravan en la salud. Los recortes de salarios del personal
de la sanidad pública se acompañan con la disminución o congelación de
plantillas, intentando enfrentar los derechos laborales con los de ciudadanía
en una estrategia destructora de los servicios públicos de salud. En la
práctica, con la reducción de la financiación y del personal se reducen las
prestaciones que reciben los pacientes y se alimenta el fraude de un sistema
público con doble lista de espera (una lenta y precaria para las clases
populares y otro acelerada y diligente por los que se paguen también un seguro
privado). Este es uno de los muchos conductos (más alcantarilla que tragaluz)
por los que va penetrando también la corrupción en el sistema mixto,
confundiendo sus perfiles, enturbiando su transparencia y consiguiendo
que quienes investigan –con pleno derecho- las cuentas públicas tengan que
callar (Sindic de Comptes de Catalunya) o incluso deban comparecer en el
banquillo de los acusados (revista CafeAmbLlet). Porque la paradoja del absurdo
llega al extremo de que Cafeambllet, que ejerce el periodismo de investigación
en el ámbito local de las comarcas de La Selva y Maresme, sea demandada
de hecho por destapar irregularidades en uno de los hospitales de la zona, y
condenada con sorprendente diligencia a una multa de 10.000 euros (cuando
la fiscalía se limitaba a pedir 5.000) y ni siquiera se le permita hablar en el
juicio al que deben someterse Marta y Albano (sus editores).
Aunque no permiten que se publiquen sus
corruptelas, cada vez hay más personas que las conocen. De hecho, la corrupción
y la privatización en la sanidad española van cogidas de la mano. Y ésta es una
implicación social de gran calado que no se puede pasar por alto. De una manera
más general, trató el tema Luis García Montero al afirmar:
“La corrupción actual se enraíza en la
falta de crédito de lo público. La cultura neoliberal dominante facilita ese
acto de privatización que supone el dinero negro y sus círculos viciosos. Quien
no respeta la enseñanza pública, la sanidad pública, las compañías públicas de
transportes, electricidad o correos, es difícil que respete el dinero público.
La mentalidad neoliberal no sólo debilita al Estado, sino que tiende a utilizar
como ámbitos privados los espacios públicos que sobreviven a su carnicería. Los
neoliberales no pretenden acabar del todo con el Estado, porque conocen y
experimentan la utilidad que tiene el poder público a la hora de favorecer sus
intereses. El desplazamiento al mundo del dinero inmediato de esta costumbre
(la manipulación privada de los bienes públicos) está en la base de nuestra
convivencia con la corrupción. La democracia española se acostumbró desde los
ochenta a confundir modernidad con privatización. Siendo el país de Europa que
menos invierte en servicios sociales, nuestros políticos parecen siempre muy
preocupados en recortar gastos y regalar beneficios…”
Por desgracia, el sistema sanitario,
absolutamente necesario para la convivencia y la supervivencia, no se libra de
la voracidad de los corruptos.
ATTAC España no se identifica necesariamente
con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia
organización.
Vía:http://www.attac.es/2012/11/11/cafeambllet-el-engano-del-%E2%80%9Csistema-mixto%E2%80%9D-y-la-voracidad-de-los-corruptos/

No hay comentarios:
Publicar un comentario