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11 de octubre de 2012

Tres reflexiones, tres, sobre la mentira mediática, sobre el hambre en las escuelas y la del desinterés


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(Des)haciendo “medios”
Pero es que resulta más sorprendente que siempre se olvide citar datos de PISA que a los privatizadores no les interesa difundir, como que los profesores españoles son los que más horas de formación realizan de forma voluntaria (como confirman los CPR) y los que más y mejor absorben las diferencias sociales de la zona en la que se inserta en centro educativo. Así, como el mismísimo informe PISA, -sagrado para algunos políticos y otros muchos que no conocen su funcionamiento; incompleto, irreal, virtual… absurdo para otros pocos que lo manejamos bien de cerca desde hace años- mientras en Finlandia, Suecia, Japón, Corea u Holanda, cuando los alumnos provienen de niveles socioeconómicos inferiores obtienen mayores fracasos escolar que en España, donde los profesores saben paliar mejor esas diferencias. El problema en este caso, como es evidente, es que es nuestro país entero el que está varios escalones socioeconónimos por debajo de esos otros, de lo cual, no habría ni que mencionarlo, no puede culparse al profesorado.
El problema es que en ese caso habría que hablar también de temas espinosos para algunos como la verdadera gratuidad de la educación en países como Finlandia -donde llega incluso a niveles más altos que la pseudo gratuidad española agravada con la retirada de bonolibros y  de recursos económicos a los centros educativos destinados a material de aula. Eso es solo una gota en un inmenso océano de posibilidades que el tema nos ofrece. Pero si queremos comparar sistemas educativos deberíamos hacerlo en serio y de forma coherente y detenida, cuidando mucho más lo que sobre temas como este decimos (o como loros repetimos) y más aún  cómo, dónde y cuándo lo decimos porque en numerosas ocasiones a más de uno nos da la sensación de que están jugando vilmente con el futuro de una sociedad completa y no solo no les quitamos el balón, si no que encima le validamos los goles producidos en claro fuera de juego.

La pobreza se cuela en clase
Los recortes y la crisis dañan las posibilidades de los alumnos con menos recursos
Los centros privados ceden estudiantes a los concertados y estos, a los públicos 
Las dificultades de Polo son comunes en el arranque de un curso escolar: el creciente deterioro económico, con una cuarta parte de la población activa en paro, ahoga a un número creciente de familias y los recortes presupuestarios diezman ayudas como las de libros o comedor. Unas dificultades que, para muchos expertos, conllevan otra pesada factura que se verá más a largo plazo: el deterioro de la igualdad de oportunidades.
Pero la crisis también pasa factura a la clase media: provoca un trasvase de alumnos de la enseñanza privada a la concertada, y de esta, a la pública, cuyos medios se recortan.
La dotación de dinero público para libros —rebajada a 8.111 euros— quizá permita paliar la falta de volúmenes en los pupitres, pero ¿y la comida en un colegio donde 3 de cada 10 alumnos tenía beca el año pasado? Esas ayudas se han sustituido por precios mínimos: 1,20 euros diarios para los alumnos que antes no pagaban, 3,40 para aquellos con renta per cápita inferior a 2.450 euros al año y 4,80 para el resto. “Para muchos niños, es la única comida decente que toman al día”, asegura Ruth Fernández, presidenta de la asociación de madres y padres del centro.
“Acabo de recibir a una madre que venía con una nota del profesor: ‘Su hijo no trae los libros y no hace las tareas’. ‘Pero es que yo no puedo comprárselos’, me ha dicho”, relataba este viernes la pedagoga María Paz Pardillos, coordinadora del programa de infancia de Cáritas Segovia. En las últimas dos semanas ha recibido 52 peticiones de ayuda para la vuelta al cole. “En situaciones de crisis, los niños son los más vulnerables y a veces sus necesidades quedan en segundo plano. Primero hay que pagar el alquiler, la comida. Los libros tienen que esperar”.
“Está claro que una situación así merma la igualdad de oportunidades”, reflexiona esta experta.
Recorte sobre recorte en  educación
La educación española se enfrenta a un recorte sin precedentes. El Gobierno prevé que entre 2010 y 2015 el peso de la inversión pública en educación se reduzca del 4,9% al 3,9% del PIB, según el documento de ajustes enviado a Bruselas por el Ejecutivo. Y España ya estaba por debajo del PIB medio europeo. Esa bajada equivaldría a la pérdida de unos 10.000 millones de euros en cinco años.
La crisis y el tijeretazo se notan desde hace tiempo en la educación española: con miles de profesores menos, suspensión de programas de apoyo escolar, ahogos para pagar la luz o la calefacción... Y eso es solo el principio.
A partir de septiembre, con el inicio del nuevo curso, se empezarán a percibir buena parte de las consecuencias de la rebaja en los presupuestos educativos desde 2010 (más de 3.000 millones) y de los otros 3.000 millones extra que busca reducir el decretoaprobado el pasado jueves por el Gobierno. Unas consecuencias aún inciertas, pues dependerán del ahogo económico y las prioridades de cada autonomía.
En esto ha insistido mucho la última semana el ministro de Educación, José Ignacio Wert, al defender el decreto. Este fija un mínimo de recortes y ofrece nuevas herramientas legales —principalmente, el aumento del número máximo de alumnos por aula y las horas de clase que dan los profesores— para reducir plantillas en unos 40.000, según el PSOE, y muchos más, según los sindicatos, pues buena parte de las medidas afectan también a los colegios concertados y a la Universidad. Según Wert, no queda más remedio que recortar, pero las medidas apenas afectarán a la calidad del sistema, aunque se está pidiendo a los profesores un esfuerzo en estos críticos tiempos con medidas “dolorosas”, dijo. Estas también incluyen la posibilidad de aumentar unos 500 euros de las matrículas universitarias (sobre una media de 1.000 al año), mientras se endurecen las condiciones para acceder a las becas.
Pero en el otro lado, representantes de toda la comunidad educativa (padres, sindicatos y alumnos, desde la educación infantil a la Universidad) se han movilizado porque sí creen que afectará a la calidad de un sistema que aún necesita mejorar mucho (aunque está bajando, el abandono escolar casi dobla la media europea: más del 26%). También creen que las más perjudicadas serán las clases humildes: según un estudio de CC OO de Madrid, cuando se reducen profesores, se recortan los apoyos para los que van peor. Piden preservar al máximo la educación pública de los recortes, pues de ello depende, aseguran, el futuro del país.
Jesús María Sánchez, de Ceapa (asociación de padres mayoritaria en la escuela pública), explica que tanto el decreto como el plan de ajustes enviado a la UE han conseguido unir un movimiento de protesta que hasta ahora se había movido como los recortes, por goteo. El martes próximo, en una inédita huelga convocada en toda España en todos los niveles educativos, se verá hasta qué punto lo ha hecho.
Para el catedrático de Economía de la Universidad Carlos III Juan José Dolado, “frente a una política de tabla rasa, la huelga está justificada; no lo está si se trata de reducir la grasa sin afectar al hueso”. Por ejemplo, el aumento de ratio “no reducirá la calidad especialmente en los colegios con alumnado más homogéneo, pero será un grave error hacerlo en aquellos donde sea más heterogéneo”. Dice que hay margen para recortar en Universidad, pero que se debe invertir más en educación de cero a tres años y en FP. Pero lo que de momento se ha aplicado, según la asociación de directores de centros públicos Fedadi, es esa política de tabla rasa.

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