04 SEPTIEMBRE 2012 ESCRITO POR MONTESQUIEU
El
catálogo de medios que utilizan nuestros dirigentes para nutrir sus bolsillos
particulares a costa del dinero público o privado es bastante extenso. El
requisito fundamental para la práctica de cualquiera de ellos es tener poder.
Si alguien tiene competencia legal para adjudicar, otorgar, subvencionar o
contratar en nombre de la Administración pública y comprometiendo el
Presupuesto público, tiene a su alcance usar determinadas prácticas para
desviar dinero para sí o para sus amigos, correligionarios o familiares. Por
supuestos no lo hacen todos, pero digamos que se ha hecho y hace con mucha
frecuencia.
El
contenido de este catálogo no es accesible a la mayoría de los ciudadanos,
porque, entre otras cosas, las prácticas que en el mismo se recogen son en su
mayor parte delictivas. Nuestros dirigentes y sus amiguetes son cautos y
discretos, así que, salvo por algún chivato de mal gusto, nunca debe trascender
el uso que se hace del mismo.
Nosotros, sin embargo, vamos a abrir ese catálogo y a contarles lo que en el mismo vamos encontrando, en forma de hipotéticos supuestos de hecho:
Nosotros, sin embargo, vamos a abrir ese catálogo y a contarles lo que en el mismo vamos encontrando, en forma de hipotéticos supuestos de hecho:
PRIMER SUPUESTO
Una
empresa de reconocido prestigio en su sector acude al político de turno
(normalmente el Presidente de la Comunidad Autónoma o el Consejero del ámbito
de su competencia) para proponerle la implantación de una determinada actividad
(un centro comercial, una incineradora, un aeropuerto,....), sobre unos
terrenos que pueden ser o no suyos. Dicho cargo público tiene el poder para
aprobar lo que este promotor le plantea, pero necesita del auxilio de un/os
funcionario/s de su confianza y de los que se vale para orquestar toda la
maniobra. Tanto uno como los otros van a cobrarse por los servicios prestados,
pero el método del sobre o maletín (y los más cutres bolsas de basura), aunque
todavía en uso, ha sido desbancado por otros mas sofisticados.
El
político de turno dispone para estos menesteres de uno o varios hombres de
paja, de su máxima confianza, con los cuales ha creado sociedades limitadas, en
las que él mismo ha colocado parte de su patrimonio y a las que nutre a través
de este tipo de maniobras. Su relación con las mismas es absolutamente privada,
por eso está basada en una máxima relación de confianza y nunca constará
públicamente su participación. Ya tenemos la sociedad limitada Melollevo, S.L.,
que va a ser beneficiaria de unos ingresos económicos para el alto cargo. Pero,
¿cómo obtendrá dichos ingresos?
Volviendo
al promotor de la actividad, el alto cargo le indicará que su proyecto es
viable, pero que debe asociarse con la mercantil Melollevo, S.L., que será la
sociedad gestora del proyecto. No sorprenderá entonces encontrarse en los
Boletines oficiales con la adjudicación de importantes actuaciones a
mercantiles de cierta relevancia, acompañadas de Melollevo, S.L., con una
ínfima participación. Si además analizamos el objeto social de estas sociedades
veremos que suele ser lo mas amplio posible y su intervención en la UTE o en la
sociedad que se cree al efecto, siempre se justificará como sociedad gestora.
El trabajo de la misma pasará por su mediación ante la administración (haciendo
el trabajo de campo), y por ello percibirá unos honorarios periódicos, pero
también intervendrá en su parte de beneficios sociales.
Dicha
sociedad Melollevo, S.L., u otra de las mismas características, puede ser
utilizada para adquirir los terrenos sobre los que se plantea la actuación y,
en ese caso, los comprará a bajo precio y se los revenderá al promotor
multiplicando su valor. Estamos en una economía de mercado, por supuesto.
VARIANTE UNO
El
modelo anterior tiene otra variante cuando la sociedad gestora no participa en
la adjudicación del contrato o de la promoción del proyecto. En este caso, el
promotor deberá firmar un contrato de mandato con dicha mercantil Melollevo,
S.L., en el que se compromete al pago de unos honorarios por los trabajos que
debe realizar la gestora (redacción de documentos, de proyectos, gestiones
administrativas...) y lo que es más importante, al pago de una importantísima
cantidad económica al producirse la adjudicación o aprobación del proyecto. Por
el camino habrá que hacer pagos a funcionarios y demás personal, y de todos
ellos se encarga la mercantil Melollevo, S.L., que para eso es la gestora.
VARIANTE DOS
Los
casos anteriores están pensados para actuaciones en las que se va a atribuir a
un particular un negocio con rentabilidad, del cual quiere beneficiar nuestro
político de turno. Pero tenemos otra variante para el caso en el que se entrega
un dinero público para realizar una actividad no lucrativa (subvención...). En
este caso podríamos utilizar también una sociedad Melollevo, S.L., pero no se
justifica cuando lo único que hay que presentar ante la administración son
proyectos para ser subvencionados. La solución está en forzar al promotor que
se postula como adjudicatario para que el proyecto se lo redacte determinada
mercantil, con la que ademas debe acudir en UTE al concurso. Nuestra Melollevo,
S.L. cobrará por los servicios prestados e intervendrá en el cobro de la
subvención.
Pero
aún mejor, si nuestra Melollevo, S.L. reúne las condiciones para poder
presentarse al concurso, el alto cargo le atribuirá la subvención (imaginemos
que cumple los requisitos, pero en caso contrario no importa porque el
funcionario de máxima confianza ya se encargará de hacerlo cumplir, que para
eso le pagan). Una vez obtenida dicha subvención hay que destinarla al proyecto
para el que fue otorgada, pero por el camino nos vamos a encontrar con un
montón de nuevas sociedades, radicadas fuera del país, que van a emitir
facturas a nuestra Melollevo, S.L. por trabajos que no realizan. En todo ese entramado
de sociedades estará implicado nuestro alto cargo y sus amiguetes.
Hay
maestros en el arte de llevárselo con apariencia legal. Al parecer, uno de
ellos no era Urdangarin, porque le explicaron algunas cosas, aunque quizás no
la más importante: jamás des la cara en las sociedades que gestionen la
chorizada. A lo mejor se creía inmune o pensaba que los Duques están al margen
de esas pequeñeces. Lo que es evidente es que el Duque tan sólo es uno de los
que presuntamente lo han hecho, en este caso bastante mal a pesar de sus socios
tan listos, porque muchos lo han hecho mejor y están disfrutando de su
(nuestro) dinero, pasando la crisis tan ricamente. Y se seguirá haciendo. Así
que seguiremos contando formas en que nuestros altos cargos y destacados políticos
meten la mano en la caja sin que se note. Luego se compran casas, tienen
cuentas fuera o ponen picaderos, a saber. El caso es que todo eso sale de
mangar.
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