29 septiembre 2012
Alejandro Nadal – Consejo Científico de ATTAC España
La semana antepasada la Reserva Federal en Estados Unidos dio a conocer planes para una nueva fase de flexibilización cuantitativa o QE3, como se le conoce en aquel país. Esta es la tercera fase de una serie de programas que han tenido por objetivo la recuperación económica a través de la inyección de liquidez a una escala hasta ahora desconocida. La nueva fase del programa consistirá en compras de títulos respaldados por hipotecas hasta por 40 mil millones de dólares mensuales y sin límite de tiempo. De hecho, Ben Bernanke, el responsable de la Fed, anunció que el programa continuará hasta que el mercado laboral mejore de manera significativa y que aún después de esa recuperación se mantendrá una postura flexible. De esta manera insinuó que aún si hay presiones inflacionarias, la Fed mantendrá el rumbo hacia la plena recuperación.
¿Qué se puede esperar de este programa?
En una entrevista reciente, Bernanke hizo una somera descripción del flamante programa QE3 de política monetaria ultra flexible. Cuando se le preguntó si el programa se nutría de recursos fiscales, Bernanke respondió con sangre fría: Claro que no, no se trata de recursos fiscales, lo único que hacemos es aumentar la cuenta de cada banco con nuestra computadora. Así se confirma lo que ya sabemos, que la creación monetaria por parte del banco central responde a las necesidades de los grandes agentes del sistema bancario.
Michael Hudson, ex analista financiero de Wall Street y hoy profesor emérito de la Universidad de Missouri explica de la siguiente manera el programa de la Reserva Federal: QE3 consiste en darle dinero a los bancos hasta que Beethoven componga su décima sinfonía. Y tiene razón. Esta política monetaria no tiene casi nada que ver con la recuperación de la economía o con la generación de nuevos empleos.
En realidad, las autoridades monetarias están más preocupadas por el objetivo de mantener la rentabilidad de los bancos, en especial de los más grandes. La Reserva Federal tiene los instrumentos para tomar el pulso de la actividad en el sistema bancario y financiero en Estados Unidos. Bernanke y cualquier funcionario de la Fed puede darse cuenta de qué hacen los bancos con el dinero que les proporcionan los programas de flexibilización monetaria. No es difícil, por lo tanto, para Bernanke darse cuenta de que el crédito a las empresas se ha reducido de manera constante.




