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28 de agosto de 2012

Un calido verano


José Carlos Díez  27 agosto 2012 
Cómo nos recordaba Keynes “cuando piensas que va a llegar lo inevitable, surge lo imprevisto”. Es algo similar a lo que dijo Sócrates “sólo sé que no sé nada”. Habló Draghi y calmó la ansiedad de los mercados. Que dijo “que los elevados diferenciales complican la transmisión de la política monetaria y entran en su mandato” El mes anterior dijo lo contrario, los alemanes se oponen, el belga debió decir que si dentro y luego dice que le gusta la compra de bonos fuera, no es la primera vez que el BCE genera expectativas y luego las incumple. Es igual, el caso es que el mercado ha creído las palabras de Draghi, los tipos a corto plazo en España e Italia han caído significativamente y ambos tesoros han podido seguir emitiendo, algo que estaba en cuestión en julio. Pero los inversores no le han creído del todo ya que si lo hubieran hecho nuestros bonos a 10 años no cotizarían por encima del 6%. Los volúmenes de negociación son ridículos en nuestra deuda pública por lo que conviene mantener la prudencia. Las cosas pueden cambiar bruscamente en horas si la presión vendedora regresa al mercado.
Es evidente que el BCE es una pieza clave en la solución de esta crisis ya que su inacción ha sido una de las causas de la misma. Pero este economista observador tiene la sensación de que los políticos confunden al banco central con Santa Claus. Hoy nuestro ministro de economía lo demuestra nada menos que en New York Times
Guindos manda un mensaje a los mercados y también a la Troika “si Draghi cumple y rebaja los tipos de la deuda aumentarán el esfuerzo fiscal para alcanzar los objetivos marcados”. Pero de nuevo cuentan fuera que habrá nuevos ajustes y lo niegan dentro. Esto le pasaba al Gobierno anterior y hasta que en mayo de 2010 ZP comenzó a decir lo mismo dentro que fuera no fue creíble. Eso supone dejar de hacer política y hacer lo que el país necesita pero es un coste que Rajoy de momento se niega asumir. Claro que habrá más ajustes, los impondrá el EFSF. Draghi exigió la intervención del EFSF para comprar bonos y fue explícito “la condicionalidad es lo que permite recuperar la confianza”

El ministro comete un error conceptual habitual al confundir la bajada de la prima de riesgo con la entrada de financiación. Si los inversores vuelven a comprar bonos bajará la prima, pero bajar la prima artificialmente no garantiza que vayan a volver a comprar bonos. El BCE compra bonos españoles de agosto a noviembre y los inversores internacionales aprovecharon para vender sus bonos. El ministro dice que la caída de precios de vivienda es por áreas y que está optimista en algunas zonas ya hay escasez de oferta. Ojala esta crisis fuera un problema de oferta. Lamentablemente es un problema de demanda y difícil de resolver. Las perspectivas de desempleo y de caída de precios retrasan la decisión de compra y los pocos que quieren comprar no consiguen crédito. Por lo tanto, la intervención del BCE tiene que relajar la prima y los inversores tienen que perder el miedo y volver a comprar nuestra deuda pública. Luego tienen que comprar nuestra deuda privada de bancos, no entiendo que el Gobierno no presione para que el BCE además de deuda pública compre cédulas hipotecarias de nuestros bancos. Si nuestros bancos no vuelven al mercado la crisis española no tiene solución ortodoxa. Estamos hablando de muchos meses en los que al BCE no tiene que temblarle la mano.
 Este escenario es depresivo. Si encima le metes más ajuste fiscal, hundes la economía, deterioras la capacidad de pago, aumenta la prima de riesgo, fuerza al BCE a comprar más bonos y volvemos al principio del círculo vicioso. Esto ya lo ha explicado el FMI y Blanchard pero los europeos seguimos cometiendo el mismo error conceptual. Hay que romper el círculo vicioso. No hay que aprobar nuevos ajustes a corto plazo. La clave es tener una senda de ajuste creíble y comenzar con los ajustes cuando vuelva el crecimiento. Y la pregunta del millón de dólares ¿cómo vuelve el crecimiento? El estímulo tiene que venir de fuera. El Gobierno debe presionar al BEI para que articule cuanto antes el programa de los 100.000 mill que aprobó el Consejo y que apruebe una nueva línea de financiación de inversión para pymes y CCAA y ayuntamientos cuanto antes. Y además nuestros socios deben crecer para reactivar nuestras exportaciones. Esto es más complicado ya que Alemania tendría que aprobar un plan de estímulo fiscal. La economía germana está entrando en recesión y comenzó en el 2tr12 a destruir ligeramente empleo pero Merkel está contenta porque han tenido superávit fiscal.  Yo no veo ninguna de las tres condiciones para crecer y nuestro Gobierno sigue confundiendo los deseos con la realidad. Si no crecemos, no pagamos.
 Vuelve la cifra de 60.000 mill para la banca. Supongamos que serán 30.000 mill para recapitalizar entidades y otros 30.000 mill para el banco malo. La pregunta de los inversores será si el Banco de España reconoce que hay 180.000 mill de activos problemáticos ¿un banco malo de 30.000 mill va a resolver el problema? Mientras no recapitalices a la banca los inversores no volverán a comprarles los bonos necesarios y sin acceso a los mercados seguirá la restricción de crédito y la depresión.
La maniobra de Draghi es un avance pero aún estamos muy lejos de tener la política económica dentro y fuera de España que nos permita ver la luz al final del túnel de la crisis. Por lo tanto, la luz que vio Monti es otro tren que viene a arrollarnos y seguramente es el tren de Grecia.
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