En Informe Semanal, me llamó mucho la atención, la valentía de este pequeño pueblo rebelde hartos de que los saquearan sus propios políticos. Impensable en la China de años atrás. Algo parece que está cambiando. Todo un ejemplo de fuerza contra el opresor.
Nadie había oído hablar de Wukan, una localidad de 15.000 habitantes, hasta que hace unos meses sus vecinos decidieron plantarse ante las autoridades que, arbitrariamente, expropiaban sus tierras.
Murió uno de sus lideres Xue Jinbó.
Los habitantes desde entonces han ganado el pulso a la burocracia y a sus dirigentes corruptos y han celebrado elecciones municipales libres. Son una isla dentro de la inmensa China pero también, al menos es lo que piensan algunos analistas, un ejemplo de lo que puede pasar en un país tan grande como su déficit democrático.
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