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25 de julio de 2012

El síndrome del pene épico



Blog297_Young Romance 171_Romita_7Sylvia GM     25 de julio de 2012 

Creo que todas nosotras, en algún momento de nuestra vida, nos hemos encontrado con el típico tío con el que parece ir todo viento en popa y a quién, de repente, le entra el acojonamiento del siglo y sale corriendo. Sin más. Yo he bautizado este fenómeno como el Síndrome del pene épico, a continuación entenderéis por qué; se aceptan sugerencias si creéis que hay un adjetivo más adecuado para definir tal conducta. 
Existen una serie de hombres que van, te cortejan, te ligan, te embaucan y cuando todo parece fluir con naturalidad y facilidad.... pues eso, te sueltan alguna excusa tonta y, de repente, todo se convierte en harto complicado, penoso, difícil, horrible e insuperable. Entonces es cuando a nosotras se nos queda cara de póker y bueno... pues ¡ajo y agua! ¿no?
 El denominador común en este tipo de comportamientos es el quieres algo serio bla, bla, bla...., nunca he entendido esta frase. ¿Qué es algo serio? Para mí serio es que me claven setecientos euros en la declaración de la renta; serio para mí es el expediente académico universitario; serio es quedarte en el paro, que te llamen de una entrevista de trabajo o un retraso de dos semanas....¡eso es serio! En una relación, a la que puedes renunciar cuando quieras si no lo ves claro o te sientes incómodo, ¿dónde está la seriedad? ¿Uno no se puede limitar a disfrutar del momento y punto? Pero lo peor es que se empeñan en escaquearse como caballeros dejándote a ti en situación de mujer desesperada ante su macho alfa al que le gusta hacerse el duro rollo me duele la cara de ser tan guapo. Entonces te vienen a decir cosas como: 
- Es que no estoy preparado para dar exclusividad y compromiso... - jajajajaja, ¡ni que fueran los folladores del apocalipsis oye! ¿pero si no te comes una rosca tío? por la boca muere el pez, no hace falta decir nada más.

F486ce9e3e1cd99b327e48bf372b5003bdcff838_mCreo que el problema principal entre hombres y mujeres es puramente semántico, pues por lo visto, "tirarse" a una tía y "tirársela" habiendo quedado en un lo vamos a probar a ver hasta dónde llegamos... ¡cambia mucho las cosas! pero bueno, para esto están las casi doscientas entradas que tengo en este blog, para intentar entender algo de lo que pensáis los hombres a parte de sexo, fútbol y comida, claro.
¿Que tenéis una princesa a vuestro alcance que os mola pero debéis cumplir con la misión de bendecir, con vuestro legendario pene, al resto de mujeres del planeta con quimeras sexuales que, claro está, no van más allá de vuestra imaginación? No seré yo quién os contradiga.Y llegados hasta aquí, creo que la clave está en que el compromiso para una mujer no se pide, sino que surge y sólo consiste en seguir pasándolo bien el día a día hasta que se acabe: dentro de una semana, dos, tres meses o seis años ¡quién sabe si no será para siempre! Y que el compromiso para un hombre, tiene el fatídico significado de perder la oportunidad de acostarse con el resto de mujeres del planeta.
Supongo que como he leído en alguno de los comentarios que habéis dejado en mis últimas entradas; eso es falta de madurez, además de una sobredosis de optimista y heroica imaginación.Por lo tanto, un hombre que no le echa un par... no vale la pena y por otro lado, también creo que cuando a un caballero le gusta una chica de verdad, llega hasta dónde haga falta: lo que se salga de esta ecuación no es interés, no es gustar, no es querer... no es nada. Mejor olvidarse. De todos modos atentas, que este tipo de tío es el típico que reaparece después de tres mil años en plan guays y simpático del rollo ¿Qué tal guapa? ¿como estás? te veo espléndida, ¿has encontrado pareja? ¿quedamos?... jajajaja, llevan de serie el gen Los hombres siempre vuelven en su genotipo, ¡no lo pueden evitar! 
Conclusión: si identificáis algún chico de esos que hablan de su épico pene como si se tratara de la mismísima Excalibur por el tono grandicoluente con el que narra sus extraordinarias y heroicas hazañas habidas y por haber; que se suba la bragueta y que se vaya con la música a otra parte. 
El movimiento se demuestra andando, no chachareando. Un caballero regala un ramo de rosas, un hombre que alardea de su virilidad no es hombre ni caballero, es un vendemotos: ¿estamos? 

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