4 de septiembre de 2012

¡Queremos la lista de los listos!



El desequilibrio presupuestario, elevado a cataclismo social, tiene causa y responsables conocidos. El Boletín Oficial del Estado (BOE) señala con el dedo acusador a los artífices de las múltiples y variadas astracanadas de una clase política rendida a los pies de unos lobbys que no han tenido un momento de descanso con tal de conseguir para sus amos las exenciones fiscales de bancos y grandes empresas. Se permite que la élite económica no pague impuestos y el sostenimiento del país recae en una gran parte de la sociedad que no tiene quien, de cierto, la represente. Los lobbys que representan al gran capital han remado todos a una para establecer una política fiscal a base de impuestos indirectos que resulta fotocopia de los Estados Unidos: quien más tiene menos paga. El resultado salta a la vista, nuestros representantes han basado la recaudación fiscal en el rendimiento del trabajo (IRPF) y el impuesto sobre el consumo (IVA). Los millones de parados no rinden impuesto y tampoco consume más allá de lo vital para vivir. La demás población visto lo visto restringe el gasto superfluo. La propaganda oficial ensalza las virtudes de la internacionalización de la economía donde los capitales pueden circular libremente, pero esconde, o al menos nadie explica, que una de las razones para hacer del mundo un solo mercado esta influida por la necesidad imperiosa que tienen los EE.UU. de que no vuelvan a su territorio y a su economía domestica los billones de dólares que circulan alegremente por el planeta. Si así fuera, hundirían su economía por la superinflación. Muchas de las políticas que los EE.UU. aplican están orientadas a que esta masa ingente de dólares fabricados alegremente estén depositados como eurodólares y petrodólares fuera de sus fronteras o estén circulando en transferencias sin fin por los confines del mundo. A partir del fabuloso engaño de los papelitos de colores que se hacen pasar por dólares, todo el sistema financiero ha ido manga por hombro, la maraña de paraísos fiscales y bancarios se ha convertido en el corazón del sistema.
Los mercados han generalizado todo tipo de productos financieros en una especie de aproximación al acierto, un juego de casino para todos aquellos que estén dispuestos a apostar. La sofisticación de la apuesta se extiende a todo tipo de activos financieros incluso a los tipos de interés (del banquero del chiste de Pierino) o a los índices bursátiles. Estos índices no tienen una existencia real, puesto que solo representan un panel teórico de valores cotizados en la Bolsa. El Ibex—35 de Madrid, el Cac 40 de Paris, el Dow Jones de Nueva York, el Dax 30 de Francfort, el ET de Londres, o el Nikkei de Tokyo se utilizan para adivinar su evolución futura. Esta economía de casino se ha ido extendiendo a una velocidad supersónica igual a la expansión de los intercambios exteriores promovido por masas financieras de enorme tamaño de petrodólares, eurodólares, de fondos de pensiones por capitalización y de la necesidad de financiación de los Estados y las empresas. El desarrollo exponencial de estos capitales flotantes puede desestabilizar países enteros. Los que en un principio, en los años de la posguerra, fueron paraísos fiscales, en poco tiempo, con la llegada de los ordenadores, los satélites y el desarrollo de los mercados financieros, se transformaron en paraísos bancarios. La liberalización de los mercados ha transformado los paraísos fiscales en paso obligado de los capitales, cualquiera sea su origen.
Las plazas off shore es decir, libres de impuestos, son creación de los EE.UU. y Europa. Las finanzas mundiales, dentro de su lógica, buscaban organismos acogedores y países amigos, donde poder refugiar los capitales escapando del control de las autoridades estatales. La semiclandestinidad de las primeras “inversiones” dio paso a una oficialidad progresiva. Hoy, los bancos off shore, filiales de los grandes bancos, hacen publicidad en Internet, y no se esconden al declarar abiertamente sus servicios de lavado de capitales. La técnica se hizo popular con los años y ahora las grandes organizaciones criminales del mundo limpian sus riquezas procedentes del tráfico de armas, drogas, prostitución o sobornos, en el mercado financiero y globalizado, que favorece a los lavadores con la creación de paraísos fiscales o grandes zonas de libre comercio. El corazón del negocio de volver decentes los capitales robados esta en países con banca off shore, es decir, que reciben clientes no residentes, casi sin impuestos, ni regulaciones financieras. En América existen muchos de estos verdaderos paraísos fiscales, curiosamente todos están situados en el Caribe: Bermudas, Bahamas, Barbados, Belice, Anguila, Antigua, Antillas Holandesas, Dominica, St. Kitts y Nevis, Santa Lucia, San Vicente, Costa Rica, Panamá, islas Turks y Caicos, islas Vírgenes e islas Caimán. Estas últimas, pese a que casi ni se ven en el mapa, son el quinto centro financiero mundial por sus 570 bancos, con más de 500 mil millones en depósitos. Otros sitios donde se blanquean los capitales delictivos son la Isla de Man, Guernesey, Sark y Jersey, Gibraltar, Madeira, Andorra, Liechtenstein, Luxemburgo, Mónaco, Suiza, Chipre, Malta, Líbano, Israel, Dubai, Bahrein, Hong Kong, Macao, Singapur, Seychelles, Mauricio, Liberia, Filipinas, islas Marianas, islas Marshall, islas Cook, Nauru, Vanuatu y Samoa Occidental.
El secreto bancario es el primer requisito que pide un cliente con dinero sucio, el que se deposita en cuentas abiertas por empresas fantasmas, que solo existen en los papeles. A esta altura de acontecimientos y al desarrollo exponencial de las vías de escape a la contribución fiscal, la población se encuentra totalmente desamparada y atrapada, en un país endeudado sin solución de futuro. Las grandes fortunas, las empresas punteras y los bancos se refugian en los paraísos fiscales. Desde que se manifestó la crisis los sucesivos gobiernos sólo han prescrito una receta: recortar gastos y atizar a la población con todos los impuestos posibles ¿Y el juego del corre corre que te pillo del escaqueo fiscal? ¿No se toman medias?Veamos lo que da de si el corre corre que te pillo, anticipo que es una burla, una chirigota, una parodia en definitiva una estafa consentida por la clase política. La empresa A tiene un mercado en un determinado país con una fiscalidad al uso, tiene que pagar un determinado porcentaje de sus beneficios al Erario público. ¿Cómo puede eludir esta contribución? Pues muy fácil, vende su producción a la empresa B, que es una filial suya, evidentemente bajo mano, instalada en uno de los cientos de paraísos fiscales repartidos por todo el mundo. La venta de la producción se realiza al coste o con perdidas, por lo tanto la empresa A no tiene beneficios y no esta obligada a pagar a Hacienda. Así de sencillo. La empresa B, la que está en el paraíso, se lleva el beneficio al vender la producción a la empresa C, también una filial de la matriz y todos contentos. Mientras tanto, lo único que se ha movido son papeles y apuntes contables y bancarios, la producción ha permanecido donde se fabricó. Todo es una pantomima, pero esta representación teatral proporciona a la empresa A eludir su contribución al Erario público y algo más supremo; sacar de circulación sus beneficios y colocarlos en un paraíso fuera del alcance de ninguna legislación. Indiscutiblemente, se podría explicar de una forma más rigurosa y detallada pero en esencia es así. Para eso sirven los paraísos fiscales.
Hemos llegado a un punto que el capitalismo tal como lo han construido es una engañifa monumental para la ciudadanía. No nos puede extrañar que el sistema colapse. Se nos camufla que la deuda, por la que están tan preocupados los Mercados, es de los bancos y las grandes empresas, por lo tanto privada. Pero no acaba aquí la cosa, esos mismos bancos que se endeudaron hasta la estratosfera y tienen que ser socorridos por el Estado para que no se hundan han dejando escuálidas las arcas públicas.Resulta que estas instituciones se van de rositas y no contribuyen, producto de sus beneficios, con su aportación fiscal. Antes de señalar con el dedo a estos escaqueadores de la contribución pública creo que sería conveniente que revises un estudio de Citizens for Tax Justice, que dejo al final del post en PDF, en el que se pone en evidencia que las principales sociedades norteamericanas dejan de contribuir a las arcas de la Hacienda pública después de obtener esplendorosos beneficios. Muchas, de las más importantes, no pagan un dólar sino que reciben un cheque multimillonario del Tesoro como si se tratara de una devolución de su declaración de renta cuando está fijado un tipo del 35% como impuesto de sociedades. Otras grandes empresas pagan una miseria respecto a los beneficios obtenidos. Mientras esto ocurre la America de las libertades deja a sus ciudadanos, una buena parte de ellos, en la indigencia. Se están cerrando residencias para ancianos que no tienen donde caerse muertos ya que la asistencia social, en ese país, es un lujo. Puedes pensar que esto ocurre solo allí, pero acabemos con más detalle.
De la lista de Fortune 500, la flor y nata de las sociedades de los Estados Unidos, 280 no tributaron un solo dólar, todavía más, entre 2008 y 2010 estos angelitos declararon 160.000 millones de dólares y recibieron cheques del Tesoro por valor de 10.602 millones de dólaresGeneral Electric, un conglomerado de empresas actuando en varios sectores declaró beneficios de 10.460 millones de dólares y en nombre de los ciudadanos del país se le extendió un cheque de beneficencia por 4.737 millones de dólares, Pepco Holdings, una compañía de suministro eléctrico que en su web se aprecia el amor que profesa a los clientes con la imagen de mama con niño, declara unos beneficios de 882 millones de dólares y en beneficencia se le devuelve el 58% de sus beneficios tanto así como 508 millones de dólares.PG&E Corp. declaró 4.855 millones de dólares y el cheque fue de 1.027 millones de dólares. Verizón, uno de los grandes de la comunicación después de declarar beneficios por 12 millones de dólares de los que le correspondería pagar el 35%, tan así como 4,3 millones tiene la suerte de cara y le devuelven 703 millones de dólares. Un ciudadano cualquiera, que pasa por la calle, el solito paga más que en conjunto Honeywell, que el gigante de la juguetería Mattel, el rey de la aviación Boeing, el banco Wells Fargo. El tonto de la película parece ser FedEx, la compañía de mensajería que, quizás por descuido, pago 37 millones después de haber declarado 4.237 millones de dólares. Tú mismo puedes comprobar el informe de Citizens for Tax Justice. ¿Cómo se puede construir un mundo así? El orgullo de los Estados Unidos, sus grandes empresas, han construido un entorno favorable a través de sus lobbys que consiguen el objetivo de no pagar impuestos sin preveer los efectos secundarios que sobre la población puede llegar a tener.
Admito que puedas pensar que esta chaladura solo puede ocurrir en los Estados Unidos, pero te equivocas aquí es más de lo mismo. Los mismos asesores, los mismos auditores, los mismos consultores han importado las mismas tesis que inspira el beneficio enfermizo de cualquier forma y manera. Endesa, la eléctrica que nos roba descaradamente con el consentimiento del gobierno de la nación (ver post ¡Lo han conseguido la electricidad española es la más cara del mundo!) no contenta con saquear a las familias y negocios del país para encima no pagar más allá del 0,7% de sus beneficios el equivalente del porcentaje que solicitan las ONGs como ayuda al tercer mundo. Repsol, la mayor petrolera del país y privatizada, por no decir regalada, no paga un triste euro con la excusa patatera de la doble imposición cuando dice que ya ha pagado su contribución fiscal en el extranjero. Todavía hay más, interesadamente la petrolera no cumple con el sistema fiscal previsto por la ley, el impuesto sobre la gasolina, que es una barbaridad sobre el precio por litro, se camufla con los ingresos propios provocando opacidad. La Compañía Logística de Hidrocarburos, propiedad de las petroleras, que tiene asignado por ley como depósito fiscal es más aparente que real. La falta de transparencia incrementa la sospecha que no todo el impuesto sobre los carburantes se ingresa en Hacienda. Esta claro que lo que unos ganan otros lo pierden. Lo que pierde el Estado lo ganan un reducido grupo de empresas de élite. Lo que tenía que haberse ingresado en las arcas del Estado por la concesión de una de las licencias de telefonía móvil, se lo hicieron suyo las “familias” más ricas de España. Airtel, fue una de las compañías de telefonía que resultaron agraciadas por el regalo del gobierno de José María Aznar. Una vez adjudicada la licencia, los socios españoles se desprendieron de la sociedad a favor de la multinacional Vodafone obteniendo unas plusvalías de 15.000 millones de euros. Hacienda no cobro un triste euro. ¿Te has percatado de la cuantía de lo que estaba en juego?.
No sólo se trata de pelotazos también merodean asuntos familiares a los que la justicia monta un teatrillo, (ver post Se ha iniciado el punto sin retorno …) donde toda la estirpe de los Botín con el noble don Emilio a la cabeza se escaquea felizmente de la contribución fiscal. Un esperpéntico juicio por defraudación fiscal con el dinero escondido en Suiza del que nadie habló, ningún político, ningún fiscal, ningún medio de comunicación, ningún tertuliano. Nadie de nadie. El intríngulis está en la sociedad Parasant S.A. domiciliada en Suiza, que desapareció sin explicación alguna de las empresas participadas por el Banco Santander. Esta sociedad se constituyó con la aportación 100% de las acciones de cinco sociedades domiciliadas en las Islas Vírgenes con activos propios de un importe extraordinario. También desaparecieron del balance contable del banco 400 de las 600 sociedades participadas por el Banco Santander con un capital social que superaba el del propio banco. Estamos hablando de la menudencia, según mis cálculos, de 12.000 millones de euros evidentemente todo este capital está fuera del alcance del Erario público. La Unidad de Estudios Económicos Sectoriales, integrada en la Oficina Nacional de Investigación del Fraude (ONIF), -no confundir con ONCE a la que supera en invidencia- ni se entera de la película, si fueras tú quien defraudara, aunque fueran unos pocos euros, ya no te quedaba un euro en la cuenta, el piso lo habrías perdido y vivirías debajo de un puente. De este carrusel de patriotas contribuyentes no se puede dejar atrás al Banco de Bilbao que esta en el pelotón de los que cobran en vez de pagar. Y para que podamos brindar, al menos con la chispa de la vida, la contribución fiscal de Coca Cola se escaquea sin pagar un euro.
No estamos en una confrontación entre ricos y pobres sino más bien entre listos y tontosEntonces queda claro que los listos son aquellos que sin ningún escrúpulo se han aprovechado de una democracia de pacotilla y a través de clanes que se han repartido el poder. Se han llevado el dinero por las autopistas de la evasión y nos han dejado a nosotros, vagos, holgazanes, y vividores la exigencia de sostener un Estado cargado de deudas. Hace unos años, cuando el país era más pobre y los clanes no se habían encumbrado en la cadena de depredación, se publicaba una lista con los mayores contribuyentes. Se sabía entonces, nominalmente, quien era el mayor contribuyente a Hacienda y cuanto había pagado en impuestos. Al clan le pareció que esa lista atentaba contra la seguridad del contribuyente y esta información ponía en riesgo la privacidad de las personas. ¿Y las empresas? Se supone que los de Citizens for Tax Justice no deben de tener rayos X en la vista, y de algún sitio deben de componer su “lista”. Aquí, como se desconoce donde hay que recurrir creo que sería conveniente que en las manifestaciones, concentraciones o lo que se tercie, en este otoño caliente, se exija al gobierno La lista de los listos; nombre de la empresa, beneficios declarados e importe del “dinerito” ingresado en Hacienda y después el presidente Rajoy que tome las medidas correctoras que crea conveniente para encauzar la economía del país, pero primero ¡Queremos la lista de los listos!. Una puntualización, no le vamos a pedir una lista muy larga, tan sólo las 35 empresas que cotizan en el IBEX y que no se le ocurra remitir a los estados contables de estas empresas que son públicos, lo que queremos saber es el dinero que cada una de estas empresas ha pagado, realmente, a las arcas del Erario Público. Resulta, para sorpresa de muchos, que los bancos y las grandes empresas tienen dos cuentas que enseñar, a) el balance contable que enseñan a sus accionistas y b) el balance fiscal que endosan a los despistados funcionarios de Hacienda.Todas estas empresas de élite tienen sucursales en los paraísos fiscales. Hemos visto lo fácil que resulta, con la complicidad de los gobiernos de turno, el evadir la contribución al Erario público. La burla a la ciudadanía, a la que se priva del pan y la sal, parece no tener límite. Hemos llegado hasta aquí en una sobredosis de corrupción inimaginable, a llegado la hora de tirar de la manta y exigir¡Queremos la lista de los listos!

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